10 cosas que te hicieron llorar después de ser mamá

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Las hormonas revolucionadas, el cansancio y la falta de sueño, la sensibilidad a flor de piel... Los primeros días tras el parto, son tan duros que terminamos en un mar de lágrimas con frecuencia. Hemos pasado 40 semanas de embarazo con las emociones a punto de explotar en cualquier momento, ya sea por alegría, por tristeza o por enfado. Pero al dar a luz, nada se termina, muchas veces es todo lo contrario, nos descubrimos llorando por cosas que no tienen importancia o que en otros momentos no nos harían ni torcer el gesto.

Las emociones de las mamás primerizas

10 cosas que te hicieron llorar después del embarazo

¡Qué queréis! Ser madre no es fácil, no dormir durante los primeras semanas no es sencillo, cuidar a un bebé que requiere toda tu atención y cuidados, no es cualquier cosa, sobre todo cuando eres madre primeriza. Yo recuerdo no haber llorado casi en mi embarazo, no lo hice en el parto, ni tan siquiera después del mismo, nada parecía poder conmigo.

Sin embargo, a la semana, se me pegaron unos macarrones y toda la contención que había estado soportando se desbordó imparable. Lo mío no tenía consuelo, recuerdo haber llorado horas y horas (¡y no exagero!) Hablando con otras mamás, me contaron experiencias similares, estas son las razones que les hicieron llorar en las primeras semanas después del parto:

1- La falta de sueño: dormir unas pocas horas al día acaba pasando factura y, como no hay cuerpo que lo resista, al final llorar es la manera de desahogarse ante el cansancio que nos invade.

2- Una escena tierna: tenemos las emociones tan a flor de piel, que una escena enternecedora vista en televisión, una historia triste que alguien nos cuenta o una película sentimental hacen aflorar las lágrimas.

3- Una discusión con nuestra pareja: quizás el motivo es tan pequeño como que los botes de champú están destapados, pero esa pequeña pelea nos parece lo más grave del mundo.

4- El bebé tiene fiebre: la primera vez que nuestro bebé tiene una temperatura superior a 38º se nos ponen los pelos de punta, pensamos que no saldremos de esa... ¡Si supiésemos la de veces que nos enfrentaremos a la fiebre en nuestros hijos!

5- Dejar al bebé para volver al trabajo: no conozco mamá que no se haya incorporado al trabajo con lágrimas en los ojos y sintiéndose la peor persona del mundo porque tenía que dejar al bebé al cuidado de otra persona.

6- El carro no se dobla: compramos el carrito del bebé con toda la ilusión del mundo, y cuando salimos de casa las primeras veces nos enfrentamos al temido momento de... ¡cómo iba este dichoso trasto! La dependienta lo doblaba con una facilidad pasmosa, pero nosotros, con el bebé en brazos, intentamos plegarlo y no hay forma. 

7- El pelo se cae: durante los meses posteriores al parto, el pelo se cae a mechones. Quedarte con pelo en la mano no es nada agradable.

8- El cuerpo no recupera su forma: nuestra figura tardará aproximadamente un año en volver al punto donde estaba, necesita su tiempo. Pero esa barriguita hinchada que no vuelve a su sitio después del parto, no nos gusta nada.

9- Desconocimiento ante la lactancia: ser mamá primeriza es enfrentarse a mil situaciones nuevas, entre ellas, dar el pecho, algo que sorprende a muchas mamás y que puede producir bastante dolor si hay una mala práctica.

10. No tener tiempo: el bebé suele absorber todo el tiempo de una mamá primeriza, que parece no tener manos para atender a los cuidados de su pequeño. Te sientes cómo si te fueras ahogando y un día... ¡explotas!

Este estado posparto no implica que todo el tiempo lo pasemos llorando ni que esta sensación de fragilidad dure eternamente, pero... ¡confesad!, ¿quién no ha derramado unas cuantas lágrimas por cosas que no tenían gran importancia?

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