Soy madre de familia numerosa, ¿y qué?

  • compartidos

'¡Qué valiente!' o '¡estás loca'!, son dos de las frases que he escuchado más veces desde que soy mamá de tres niños. Pues ni valerosa, ni demente, sólo madres de una familia numerosa.

Qué difícil es tener que dar explicaciones de por qué has decidido tener más de dos hijos cuando la persona que tienes delante ya tiene una opinión totalmente formada sobre tus razones, que suelen ir desde que tu religión te impide poner métodos anticonceptivos a que ganas muchísimo dinero. Yo sigo sin encajar en ninguno de esos grupos. Insisto, sólo soy mamá de tres niños.

Lo bueno de tener familia numerosa

Ser madre de tres hijos

Tener tres hijos no es fácil, puede ser un auténtico quebradero de cabeza, pero aunque muchos no lo crean, también tiene muchas cosas buenas: 

- Tener varios hermanos es una de las cosas mejores que te pueden pasar. De los hermanos se aprende a luchar, a compartir, a esforzarse, a negociar, a ser más paciente... Es más, cuando se cansan de jugar entre dos, siempre hay otro disponible para realizar nuevos juegos.

- Beneficios sociales: no son muchos pero sí existen reducciones para viajar en transporte público, para entrar en museos, para las matrículas escolares o deducciones en los impuestos.

- Pocas personas se atreven a darte consejos de crianza cuando has tenido el tercero, algo bastante tedioso cuando eres madre primeriza.

- Tienes una excusa genial para no hacer cosas que no te apetecen: '¡uy, con tres me es imposible acompañarte a esa reunión tan interesante!'

- Aprendes, a la fuerza, a ser multidisciplinar, y a atender varias tareas al mismo tiempo, algo muy útil para enfocar otros aspectos como el laboral.

Lo malo de tener familia numerosa

En realidad todo se restringe a una cosa: el tiempo. No existe tiempo material para ti mismo, todas las horas del día disponible después del trabajo son para ellos. Cada uno tienes sus necesidades y no puedes dejar de atenderlas porque tengas más de dos.

Esto hace que en ocasiones lleves calcetines de colores diferentes, que hayas olvidado hacerte la comida para ti o que la peluquería sea ese oscuro objeto de deseo que algún día podrás pisar. O incluso, la relación de pareja se restringe muchas veces a saludar a tu marido por el pasillo mientras él va a cambiar un pañal y tu a duchar a dos a la vez.

Pero, cuando logras por fin sacar media hora para ti, lo disfrutas como si fuera los últimos treinta minutos en el planeta, exprimiendo y disfrutando cada segundo. Los 'tripapás' y 'trimamás' somos los mejores alumnos de la teoría del Carpe Diem.

Películas para ver en familia

VIDEO

  • Educación

  • Embarazo y parto

  • Bebés

  • Recetas

  • Alimentación

  • Salud