Las madres de hoy somos más miedosas

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¿Crees que somos más temerosas de nuestros hijos las mamás de ahora que las de antes? Aunque vivimos en un ambiente más seguro para criar a nuestros hijos, en la actualidad, las madres vivimos en una especie de estrés que no nos deja tranquilas.

Pero, aún hay más: hay quien reconoce que las mamás añosas, es decir, las que han tenido a sus hijos poco antes de llegar a la cuarentena son presas fáciles de miedos irracionales que no hacen más que incrementarse. 

El instinto de protección de las madres

Madre con su recién nacido

Podría decirse que las mamás actuales vivimos en una auténtica paradoja. A pesar de que los avances científicos en el campo de la medicina han reducido los índices de mortalidad, vivimos en países cada vez más desarrollados, tenemos acceso a nuevas tecnologías y llevamos una vida cómoda, la ansiedad por saber en todo momento cómo estarán nuestros hijos no nos deja tranquilas.

Nuestro instinto de protección, quizás en algunos casos exagerado, nos obliga a estar encima de nuestros hijos y tememos llegar tarde a buscarles al colegio y que el niño o los niños se queden solos en la puerta expuestos a cualquier cosa o persona, tememos que los niños salgan del coche por la puerta equivocada y les pueda pasar algo, tememos que cualquier virus o enfermedad pueda afectar gravemente a su salud o que lo que comen a diario, cuando nosotras no estamos presentes, pueda hace mella en su salud en un futuro. 

Pero de lo que estamos realmente pendientes es de su educación. Para muchos padres es requisito indispensable para su equilibrio emocional ver que sus hijos están bien adaptados a la escuela infantil, que son felices compartiendo el día con sus compañeros y que sacan buenas notas. Y es que los resultados académicos son la guinda del iceberg del miedo irracional que tenemos como madres a que nuestros hijos no lleguen a donde su capacidad alcance para conseguir un buen futuro profesional.

¿Somos demasiado precavidas? ¿Es bueno o malo vivir con esos miedos? Si decidimos no llevar a los niños a la guardería para que no se contagien de la gripe A y les perseguimos con el jabón por toda la casa para que se laven las manos para evitar que nos contaminen con los gérmenes del colegio, quizás evitemos que nos mate la gripe, pero seguro que lo hará la taquicardia.

Perseguir la perfección acabará por hacernos sentir culpables de ser tan protectoras y, al mismo tiempo, entrar en una espiral de ansiedad y estrés, que convierte en intolerable cualquier comentario negativo sobre nuestro 'buen hacer'. Y entonces, cuando alguien propone un café con amigas y amigos, sin niños, aparece la risa acompañada de esa gratificante sensación de bienestar que produce el relax de dedicar unos minutos a tí misma, sin pensar en nadie más, sin el agobio de los niños. Hay algo que tenemos que cambiar, ¿no te parece?

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

Instinto maternal de los animales

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