Cosas que piensan las madres pero nunca dicen

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'Ser madre es lo más maravilloso del mundo', es una frase que he escuchado muchas veces, sin embargo, siempre me ha sonado cínica e hipócrita. Desde que nos quedamos embarazadas, escuchamos un sinfín de frases hechas sobre la maternidad, frases idílicas y llenas de lazos rosas que poco tienen que ver con la realidad.

Hay una gran hipocresía respecto a la maternidad, la realidad es que adaptarse a la vida de ser madre no es fácil y a veces, pensamos cosas que no decimos por miedo a ser políticamente incorrectas, por miedo a ser tachadas de malas madres

Qué piensan las mamás pero no dicen

Cosas que piensan las madres pero no cuentan

La maternidad tiene dos caras: una llena de satisfacciones, emociones, logros y un amor incomparable por tus hijos y otra llena de dificultades, frustraciones y ganas de salir huyendo. Esta es la cara b de la maternidad y estas son las cosas que a veces pensamos las madres, aunque no las digamos:

1. ¡Estoy harta de ser buena, quiero hacer algo malo!: un día te das cuenta que tu vida consiste en madrugar, llevar al colegio a los niños, recoger del colegio, ir al trabajo, hacer los deberes, baños, recados, facturas, compras... Tareas, tareas y más tareas. Y darías unas cuantas canas por salir una noche y pasarla bailando hasta el amanecer, como cuando no tenías hijos.

2. Cuando vi a mi hijo no fue el momento mas maravilloso: después del parto en el que estás agotada y dolorido, es difícil que sea el momento más maravilloso del mundo. También es muy probable, pese a lo que te hayan contado, que no sientas un amor incomparable por tu hijo. Sentirás un instinto de protección tremendo, brutal, pero el amor irá llegando a medida que os vayáis conociendo y tu te adaptes al hecho de ser madre

3. Soy mi madre: juraste que no harías las mismas cosas que hizo tu madre, ni dirías las mismas frases, pero un buen día, te descubres repitiendo lo mismo a tus hijos y aunque intentes evitarlo, no hay escapatoria. 

4. No tengo ni idea de lo que hacer: no lo confesarás, pero en muchas ocasiones no sabes por dónde salir, qué hacer si el niño se porta mal, cómo solucionar unos deberes de matemáticas o si es mejor ir a urgencias con el bebé o esperar al pediatra. Improvisar se convertirá en una constante.  

5. No me gusta el parque: puede parecer idílica la estampa de los niños jugando en los columpios mientras les miras embelesada, pero la realidad es que te toca lidiar con otros niños que intentan pegar al tuyo, con madres y padres que se te pegan como una lapa y que no soportas y además, pasas la mayor parte del tiempo pensando en todas las tareas que se te están acumulando en casa. 

6. No puedo con todo: somos súper mamás, nos quedamos embarazadas, damos a luz, tenemos cuarentena, amamantamos, no dormimos, no tenemos tiempo para nosotras, trabajamos todo el día pero eso sí, nunca confesaremos que nos desborda la situación. 

7- Soy una arpía: cuando el estrés y la vorágine del día a día te lleva a gritar a los niños, decirles que no a todo por sistema, castigarles por tonterías y no pasar ni un buen rato con ellos, te sientes como la peor madre del mundo.

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