La obsesión por el éxito enferma a los hijos

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¿Cuál es el objetivo en la vida? ¿Tener éxito? ¿Ser el mejor? ¿O ser feliz? Los mensajes que reciben nuestros hijos constantemente son contradictorios. Queremos que nuestros hijos sean felices, pero al mismo tiempo les exigimos ser competitivos, sacar la mejor nota, ser el mejor haciendo deporte...

¡Cuidado! Tu obsesión por el éxito puede hacer que tu hijo enferme.

La obsesión por el éxito hace que los niños enfermen

La obsesión por el éxito hace que los niños enfermen

Las obsesiones generan estrés. El estrés, ansiedad. La ansiedad hace que cuerpo y mente enfermen. Incluso, puede ser una de las causas que generan depresión en los niños

Stuart Slavin, pediatra y catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Saint Louis (EEUU), realizó un experimento con alumnos adolescentes. El resultado fue alarmante: el 54% de los estudiantes presentaban síntomas moderados o severos de depresión. Algo que ya venían arrastrando desde pequeños. 

Si nos paramos a pensar en la vida que tienen nuestros hijos, seguramente nos demos cuenta de que es muy diferente a la que teníamos nosotros. Ellos pasan 8 horas en el colegio. Pero cuando salen, tienen clases de inglés, dibujo, música, danza... y al llegar a casa les espera una montaña de deberes. Al final, terminan de hacer todo tan tarde que ya llega la hora de la cena, y no queda tiempo para jugar. Sólo para acostarse. Así un día, y otro y otro más. 

Pero claro, los niños no pueden dejar de hacer todas estas tareas. Forman parte de su aprendizaje, ¿no? De su camino hacia el éxito. Si no lo hacen, otro lo hará, y él quedará relegado al último lugar. Y cuando llegue el momento de buscar trabajo, siempre habrá alguien mejor que se lo quite. 

De ahí la obsesión de los padres. En un mundo tan competitivo, la educación ha perdido su esencia. Ahora se trata de una carrera, una carrera hacia el éxito. Y sin embargo, esta obsesión lo único que genera en los niños es una presión y exigencia para las que no están preparados. Y con estrés, nunca se consigue nada bueno.

El pediatra Stuart Slavin advierte del peligro que esto supone. Un niño de 5 años no está preparado para competir. No está preparado para la batalla por el éxito. A los 5 años, un niño sólo debería tener un objetivo: ser feliz. Y para ellos, sólo debería tener una obligación: jugar.

5 síntomas de estrés en niños menores de 10 años

Aunque nos parezca asombroso, los niños pueden sufrir estrés desde pequeños. Tal vez no nos demos cuenta, pero está ahí, muy patente en todos estos síntomas:

1. Insomnio. El niño no puede dormir. Duerme menos de lo recomendado (10-12 horas) y tiene serios problemas para conciliar el sueño.

2. Dolores de cabeza. Un niño con estrés se queja constantemente de dolor de cabeza. Incluso puede generarle migrañas.

3. Úlcera y dolor de estómago. El estrés afecta directamente al estómago. El niño con estrés tiene problemas o desórdenes alimentarios. Puede tener momentos de ansiedad en los que demanda más comida y momentos de depresión que le hacen rechazar el alimento. Esta situación les genera dolor de estómago. 

4. Problemas de habilidades sociales. Son niños más competitivos, que tienen serios problemas por controlar sus emociones

5. Problemas de concentración.

Recuerda: un niño estresado puede ser mañana un adulto con problemas emocionales. Para evitar esto, limita el tiempo que tu hijo de 5-6 años dedica a las actividades extraescolares, no dejes que haga más de 20 minutos al día de deberes al día, no le pongas tareas escolares en vacaciones y fines de semana  y déjale jugar. Al fin y al cabo, es un niño.

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