Cómo se mide la inteligencia de los niños

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¿Es más listo el niño habilidoso con los números? ¿Quizás el que calcula con mayor rapidez? ¿Es más listo el que aprende a leer antes? ¿O el que se aprende de memoria todos los países del mundo? Es más, ¿puede medirse la inteligencia?

Hasta ahora, pensábamos que el resultado de medir la inteligencia se llamaba cociente intelectual. Sin embargo, no es así. Existen parámetros que el cociente intelectual es incapaz de medir. Como por ejemplo, la creatividad y la capacidad de adaptación al medio.  

¿Quién es el niño más listo de la clase?

Niña construye torre

A día de hoy, el cociente intelectual es que mide la inteligencia de un niño. Y lo hace mediante una serie de algoritmos matemáticos y una serie de preguntas de lógica. Sin embargo, no miden otras aptitudes esenciales en la vida, como pueden ser la capacidad de adaptarse al medio o la creatividad

Tal vez el cociente intelectual de Lewis Carrol no llegara a 140, ni el de Mozart. Sin embargo, eran genios. Esto ha hecho recapacitar a los científicos sobre el término inteligencia. ¿Quién es el niño más listo? ¿El que sabe resolver con soltura una ecuación? ¿O el que es capaz de hallar una respuesta creativa? ¿El que saca buenas notas en todas las asignaturas? ¿O el que es capaz de buscar una solución ante un cambio inesperado en un enunciado? Es decir, la inteligencia es adaptación. Algo, que por cierto, ya había dicho Darwin en su día. Inteligencia es la capacidad de adaptarse al medio.

Pero...Si esto es así, si la creatividad también es determinante para la inteligencia, ¿cómo se mide? Hasta el día de hoy, ningún científico ha sido capaz de medir el talento. 

Qué hace más inteligente a un niño

Psicólogos como Robert J. Sternberg o Howard Gardner, apuestan por profundizar más en la 'inteligencia práctica'. Es decir, esa inteligencia ajena a los parámetros de la cantidad de conocimientos que tienes, sino de las capacidades que puedas desarrollar. Un niño puede saber mucho de geografía o de ciencias, pero su compañero de clase, que a veces olvida los nombres de los ríos, es imaginativo, creativo, con un gran don de la empatía, capaz de orientarse sin problemas y además posee un inquietante poder de la oratoria. ¿Quién es el más listo los dos?

Así que, para ser inteligente, ya no hace falta convertirse en un reconocido matemático o en un portento de las telecomunicaciones aeroespaciales. Tu hijo, que quiere ser bailarín, escritor, médico o profesor, que pasa de curso con buenas dosis de picardía para eludir los suspensos, que demuestra ser creativo y emocionarse y emocionar al resto, tu hijo, puede ser el más inteligente de la clase. Aunque no saque unas notas excelentes.  

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