7 errores de los padres en los primeros días de colegio

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El primer día en la escuela infantil o en el colegio es un momento muy importante para padres y para niños. Supone un cambio enorme para los bebés o los más pequeños de la casa que hasta ese momento han estado en un entorno conocido. De la noche a la mañana se tienen que enfrentar a adultos desconocidos, aotros niños, a otras rutinas o a otros lugares. Comprenderles y ayudarles es básico en estos momentos tan complicados para ellos.

Es difícil no equivocarse porque no sólo algunos niños viven estos momentos de forma traumática, sino que también para los padres resulta un trago difícil. Y sino, ¿a quién no se le ha hecho un nudo en la garganta al salir de la escuela infantil y dejar al bebé?, ¿quien no ha pasado un día disperso en el trabajo pensando cómo estará el pequeño? 

Lo que no deben hacer los padres durante los primeros días de colegio

Escuela: los errores de los padres en la adaptación al colegio

Con mis dos hijos mayores ya he vivido esas dos situaciones: el primer día de escuela infantil y el primer día de colegio. En ambos casos no pude evitar angustiarme e incluso llorar al traspasar la puerta del centro. Estas emociones tan intensas pueden llevarnos a cometer errores y desaciertos durante esos momentos. Por ello es importante conocer qué es lo que no debemos hacer el primer día de curso.

1- No anticiparles lo que va a ocurrir: si llevamos a nuestro bebé a la escuela sin contarle por qué, qué encontrará allí y cómo pasará el día, el niño sentirá una gran angustia y miedo al abandono. Es fundamental no esconderle cuál será su día a día a partir de entonces.

2- Que nos vean llorar: dan muchas ganas al ver cómo se te agarran a los brazos, cómo lloran, gritan o simplemente al ver su carita de disgusto. Sin embargo, hay que tragar saliva, mostrarse firmes, contentos y muy serenos, para transmitirles seguridad y tranquilidad.

3. Volver para despedirnos: nunca, jamás hay que volver aunque le estemos escuchando berrear o patalear. Las cuidadoras están preparadas para afrontar estas situaciones y ellas mismas te contarán que sólo lloran durante esos primeros momentos y luego permanecen tranquilos, a veces más participativos y otras menos, pero poco a poco se van adaptando.

4. Dar un paseo por el patio para verles: si sientes la curiosidad de saber qué hace, no te acerques por el patio de juegos, en caso de que te vea, querrá irse contigo y sólo habrás provocado un berrinche en el niño.

5. No respetar el período de adaptación: no siempre es fácil conciliar los períodos de adaptación en la escuela y los horarios de trabajo, pero compensa reservar unos días de vacaciones para que el niño tenga una adaptación paulatina y sólo acuda unas horas durante los primeros días.

6. No despedirse: no hace falta dejar al niño de la mano de su cuidadora y salir corriendo. Le debemos dar un beso, una caricia y recordarle que volveremos en un rato a recogerle.

7. Alargar la despedida: aunque llore, no hemos de eternizar el momento del adiós y abrazarle o consolarle una y otra vez. Es mejor, despedirse de forma cariñosa y sin alargar mucho el momento.

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