Qué sienten los niños cuando se enfadan

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Unos gritan. Otros lloran. Algunos patalean. Y por supuesto, hay niños que simplemente callan. Recuerdo que a mi se me hacía un enorme nudo en la garganta y me quedaba sin aire. Mi hijo, sin embargo, se esconde.

Cuando un niño se enfada, puede reaccionar de muchas formas diferentes. Puede volverse agresivo o aislarse. Y es que sentimiento de rabia es difícil de predecir y controlar. ¿O no?

Cómo explican los niños qué sienten cuando se enfadan

Niño enfadado llora

¿Por qué se enfadan los niños? ¿Porque no consiguen lo que quieren? ¿Por una mala palabra de su mejor amigo? Un niño se enfada cuando discute, cuando alguien le hace daño. Se enfada si se pelea con su hermano, o cuando nadie quiere jugar con él. Se enfada cuando no le compran ese juguete que tanto desea. Se enfada, y no sabe muy bien qué le ocurre. 

De pronto nota una presión en su cabeza. Muchos niños lo describen como 'una jaqueca', como un dolor en el cerebro. Otros dicen que sus venas parecen llevar más sangre, y que sudan, sudan mucho. También siente que su rostro se torna rojo y el sentimiento se vuelve incontrolable. La rabia se apodera del cuerpo y pierde el control. Llega el grito. La rabieta. El torbellino. 

Si en ese momento el cerebro fuera un tarro con agua y brillantina, el remolino de la furia arrastraría sin control la brillantina, produciendo destellos incontrolados. No queda espacio ni tiempo para pensar. Sólo sienten. Nada más.

Cómo ayudar a los niños a controlar su rabia

La solución es esta: aprender a respirar. Tan sencillo y complicado al mismo tiempo. Esa puede ser la clave para manejar el sentimiento incontrolado de la rabia: respirar, profundamente.  Y no lo digo yo, sino los propios niños. Un consejo que debemos enseñar a nuestros hijos. Sólo hay que seguir estos pasos:

- Cuando llega el sentimiento de rabia, hay que buscar un lugar tranquilo en donde poder estar solo.

- Respirar profundamente por la nariz. Expulsar el aire por la boca.

- Cerrar los ojos y volver a respirar.

De esta forma, los niños que han llevado a cabo estos pasos, dicen sentir como si algo de pronto se calmara, como si algo en movimiento se detuviera. El corazón se tranquiliza. El cerebro deja de latir con tanta fuerza. Esa purpurina que daba vueltas sin control en medio de un torbellino, cae al suelo lentamente. Entonces es el momento de hablar. 

Vídeo que enseña a los niños a manejar el sentimiento de rabia

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