Las rabietas se contagian entre los niños

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Qué curiosos son los hermanos gemelos. Hay algunos que parecen idénticos, y no me refiero sólo a su aspecto físico sino a su forma de ser, pero hay otros que son tan diferentes que si no fuera por su similar apariencia física, nadie se atrevería a decir que son gemelos.

Lo más sorprendente fue lo que observé estos días en el pasillo de un supermercado. He visto a dos bebés gemelos dando las mismas rabietas. Y pensé: ¿Será que las rabietas son contagiosas?

Qué originan las rabietas

Las rabietas son contagiosas

Enfrentarse a la rabieta de un niño es difícil, ¡imagínate a la rabieta de dos a la vez! Los niños deberían tener unos dos añitos y uno se empeñaba en querer alcanzar una caja de cereales porque llevaba pegado un osito de peluche de regalo. Su madre le decía que no lo hiciera y, sintiéndose impotente, el pequeño se aferraba a las rejillas del carrito como para impedir que su madre se moviera de allí. Llevaba un berrinche encima tremendo. Al principio, su hermano le miraba asustado, hasta que en un determinado momento salió al campo de batalla uniéndose e imitando a su hermano.

Como si se tratara de un virus, la rabieta contagió al hermano y aquello fue un verdadero desastre. Dos pequeños “tornados” dentro de un supermercado. ¿Te lo puedes imaginar? Llantos descontrolados, patadas al carrito, contorsiones de “circo”... y todo eso para conseguir que la madre hiciera lo que el primero quería, ya que el segundo sólo seguía al primero. Y me pregunto:¿Por qué los niños eligen lugares más poblados como los supermercados para dar rabietas?

Qué hacer ante las rabietas infantiles

Claro, es que las rabietas no se dan así por así. Pueden ser originadas por muchos factores: falta de sueño, cansancio, enfado y frustración, aburrimiento, hambre, por demasiada estimulación o simplemente por imitación, como es el caso, supongo, del segundo hermano.

De todos modos, y lo digo por experiencia con mi hija, las rabietas empiezan por un motivo, aunque al cabo de un tiempo, el niño ya se olvida del porqué de sus berrinches y los sigue haciendo por cansancio emocional y físico. Es que las rabietas también cansan... Cuando uno empieza a ver las rabietas de este modo, puede que haya encontrado el secreto para ayudar a los pequeños a controlarlas.

Con las rabietas que daba mi hija cuando era pequeña aprendí que lo más importante en estos momentos es mantener la calma y no seamos nosotros los que montemos otra rabieta. Lo primero que se debe hacer es alejar a los niños de lo que le está provocando la rabieta. Eso fue lo que hizo la madre con sus hijos en el supermercado. Les quitó del “ojo del huracán” y buscó distraerles con otras cositas. En un ratito, la calma volvió a reinar en el supermercado. Y tú hijo ¿Tiene o ha tenido muchas rabietas? ¿Cómo las has controlado? Seguro que muchas madres estarán encantadas de saberlo. Al fin y al cabo acabamos convirtiéndonos en expertas en rabietas.

9 causas de los berrinches de los niños

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