Qué ocurre si un niño se pierde

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Recuerdo perfectamente esa sensación de terror. Sentirse indefenso en medio de un mundo de gigantes y sombras es lo más parecido al sentimiento de pánico. Pensé que me había perdido. Sólo tenía 9 años y el miedo me paralizó por completo. Una pareja se acercó al ver mi rostro desencajado y preguntó qué me pasaba. Gracias a ellos, conseguí encontrar de nuevo a mis padres. 

Pero esta historia, ahora anecdótica, podría haber tenido otro final. Podrían no haberme ayudado. Incluso, podrían haberme intentado secuestrar. ¿No te lo crees? Un experimento, realizado con una pequeña de 10 años, nos deja muy claro que debemos vigilar la precaución y no perder nunca de vista a nuestros hijos.

¿Ayudarías a un niño que se ha perdido?

Niña busca ayuda

¿Cómo piensas que reaccionarán las personas ante una niña de 10 años que pide ayuda? Se ha perdido, no encuentra a su madre, y anda desorientada por calles que no reconoce. Busca ayuda, ¿la encontrará? 

Tal vez pienses desde tu corazón de madre o de padre que no habrá nadie que pueda negarle ayuda. Tal vez pienses que sea fácil. Basta con llamar a su familia. Pero, ¿qué ocurre si el que intenta ayudarla en realidad esconde otras siniestras intenciones? ¿Dejarías que una persona se llevara a esa niña asegurando que la llevará a casa?

Vídeo de una niña que se ha perdido y casi es secuestrada

 

Sin duda, este vídeo nos alerta sobre los peligros que puede sufrir nuestro hijo si le perdemos de vista. Puede pedir ayuda, sí, pero, ¿puede confiar en la persona que se ofrece gentilmente? 

En este caso, la pequeña ha encontrado personas que la quieren ayudar de verdad. Otros que directamente la ignoran. Personas que no quieren perder ni un minuto de su valioso tiempo y otras que se ofrecen voluntarias para ayudar cuando en realidad pretenden algo diferente. 

Lo mejor es preparar a nuestros hijos por si alguna vez se encuentran en esa situación. Que sepan reaccionar y que también aprendan a desconfiar. Aquí van algunos consejos vitales para ahorrarnos un mal trago e intentar solucionar el problema de la mejor manera posible:

- Haz que tu hijo se aprenda el número de teléfono de casa y de sus padres. 

- Enseña a tu hijo a memorizar su dirección.

- Enseña a tu hijo el número de emergencias al que debe llamar si alguna vez se pierde.

- Si tu hijo es muy pequeño, apunta en la etiqueta de su ropa tu número de teléfono. También puedes ponerle una pulsera con el teléfono.

- Enseña a tu hijo a desconfiar de algunas situaciones. Por ejemplo, déjale claro que nunca puede irse con un desconocido, aunque asegure que tú le conoces. 

Educar en valores a los niños

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