Cómo gestionar las emociones negativas de los niños

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Cada día se habla más de la importancia de controlar las emociones, especialmente en un mundo tan exigente y fugaz en el que vivimos. Las emociones son importantes porque no solo nos ayudan a comunicar con los demás, como también porque nos ayudan a percibir mejor nuestro estado emocional.

¿Qué hacer para que nuestros hijos sean inteligentes en sus emociones? ¿Qué podemos hacer para que ellos aprendan a controlar sus emociones, transformar las negativas en positivas y aprender con ellas?

Transformar las emociones negativas de los niños en positivas

Las emociones negativas de los niños

Los niños manifiestan sus emociones a través de su cuerpo: manos sudadas, llantos, risas descontroladas, especialmente en situaciones que jamás han vivido o en las que tienen que protagonizar. Mi hija, por ejemplo, siempre durante el despegue de un avión se pone con las manos heladas y con exceso de transpiración. Luego se tranquiliza, pero este momento se repite una y otra vez, por más viajes en avión que haga.

Emociones o sentimientos como el miedo, la inseguridad y la ansiedad son normales pero hasta cierto punto. Se convierten en negativas cuando impiden a los niños a tomar decisiones o a encontrar la solución para algún problema. Son negativas cuando paralizan a los niños y les impide de hacer algo que les gusta. Por eso, es muy importante enseñar a los niños a convertirlas de negativas en positivas. ¿Cómo? Pues aquí hay algunas ideas:

1- Lo primero, es hacer con que el niño o niña tenga conciencia de sus emociones negativas. Es necesario identificar cada una de estas emociones y tenerlas como algo que nos puede hacer mucho daño. Habla con tu hijo, comparte tus emociones con él y explícale cómo intentas controlarlas.

2- Para enseñar a los niños a controlarlas también es necesario que se orienten a los pequeños a entenderlas. ¿Por qué tengo miedo?, ¿Por qué estoy sudando tanto sólo para hablar en alto en el aula? Nada mejor que ellos la detecten y busquen el por qué de sus emociones.

3- Es importante enseñar al niño que no hay una razón justificable para que estas emociones les paralicen o les impidan de hacer algo que quiere y desea. Que hay que combatirlas cada vez que aparezcan y no dejarlas que le dominen. 

4- Poner la transformación en acción. Es decir, en lugar de sentirse inseguro, mejor alimentar su autoestima y armarse de valor; en lugar de tener miedo, mejor enfrentarse a ello con fuerza, fe y determinación; en lugar de sentirse ansioso, mejor concentrarse en vivir bien el momento presente; en lugar de desear lo que los demás tienen, mejor felicitarles por tenerlo.

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