El primer amigo de la infancia

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Si cierro los ojos aún puedo verla. Su sonrisa, sus ojos verdes y esas pequitas tan graciosas en la cara. Jugábamos a imaginar nuestro futuro, a inventar viajes a Groenlandia en busca de tesoros, a soñar despiertas. Nos disfrazábamos de princesas, de piratas, de bailarinas. Podíamos ser doctoras, maestras, actrices. Fue mi primera gran amiga de la infancia. Y los primeros amigos, como el primer amor, no se olvidan.

Qué nos aportan los amigos de la infancia

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Los primeros recuerdos que conservo de la infancia, están ligados al colegio. Y de allí, los primeros amigos. Sé que sin ellos no hubiera podido madurar ni llegar a ser lo que soy ahora y sé también que cuantos más amigos se tiene en la infancia, más fácil es después el camino a la hora de relacionarte con los demás

Por eso, los primeros amigos te marcan para siempre. Forman sin saberlo parte de tu personalidad. Un amigo te aporta muchas cosas. Sólo eres consciente de ello cuando creces y ves lo que dejaste atrás en el camino. Algunos quizás los conserves. Otros no. Pero todos tuvieron una misión en tu vida. 

5 fantásticos regalos que nos hacen los primeros amigos

1. Hacen que te sientas único en el mundo. Sí, para ellos eres una persona única y te lo hacen ver. Tu primer gran amigo te busca entre los demás. Te elige a ti. Eres único y hace que te sientas especial. Esto fortalece tu autoestima y hace que aprendas a hacer lo mismo con los demás. 

2. Te enseñan a compartir. Porque desde el principio, se establece un vínculo entre tus amigos y tú que exige de unas normas básicas. Entre ellas, el compartir con ellos. Por fin entiendes lo que significa. Pero también aprendes a delimitar la frontera de tu intimidad. Habrá cosas que no compartas. Ni con tu mejor amigo. 

3. Aprendes a ceder. Porque ya no piensas sólo en ti. Si tu amigo está triste, intentas consolarle. Eres capaz de sacrificarte por él. Además ya no estás solo. No siempre puedes elegir. Unas veces te toca escoger a ti y otra, a los demás. 

4. Aparecen los celos y aprendes a enfrentarte a ellos. ¿Quién no ha sentido que le robaban a su mejor amigo? Los celos son un sentimiento natural. Aparecen cuando sientes que te están quitando algo que no quieres compartir. Sin embargo, la amistad no entiende de propiedades, sino de libertad. Y los primeros amigos hacen que al fin comprendas que nadie es de nadie. Que un amigo ha de ser libre.

5. Te enseñan a querer. Parece simple, pero no lo es. Aprender a querer y a ser querido es más complejo de lo que parece. Aprender a querer implica ser generoso, comprensivo, saber perdonar, y cuidar la amistad, día a día. Aprender a querer significa hacer reír al amigo, ayudarle cuando te necesite, sorprenderle, ser detallista, participar de sus alegrías, desterrar el rencor y alejarse de la envía.

Lo más probable es que los primeros amigos queden sólo en el recuerdo. Normalmente los amigos que conservamos de adulto están más relacionados con la adolescencia y la época universitaria. Porque la vida es larga y los caminos se dividen. Aunque ese primer amigo, ese que ahora camina por otro sendero, siempre estará con nosotros, aunque no le veamos.   

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