Vivir una Semana Santa de renovación en familia

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Cierto es, la Semana Santa nos brinda unos días de vacaciones para escapar de la rutina, disfrutar en familia, hacer cosas diferentes, salir de nuestras ciudades... Los niños tienen vacaciones en el colegio y aprovechamos estos días para hacer actividades que en otras fechas no podemos. Sin embargo, muchas veces sólo pensamos en vacaciones olvidando el verdadero significado de la Semana Santa.

Ya seamos religiosos o no, creamos en Dios o no, vivamos el catolicismo o no... Podemos tomar el significado de la Pascua para vivir una Semana Santa en familia de forma diferente y enriquecedora.

7 buenos hábitos de convivencia en familia durante la Pascua

Familia unida

Tomemos el verdadero significado de la Semana Santa: es el momento de la resurrección, de volver a nacer, de renovarse, de volver a comenzar. ¿Por qué no utilizamos esta idea para nuestra propia familia? Os proponemos algunos  buenos hábitos y propósitos para vivir y convivir en familia renovando las intenciones y los comportamientos:

1- No gritar a los niños: el día a día, los nervios, el estrés y los agobios nos llevan en ocasiones a gritar a los niños o a regañarles en exceso. Respiremos y contemos 10 antes de tener una reacción exagerada.

2- Enseñar y aprender a pedir perdón: no sólo los niños, sino también los adultos. Todos nos equivocamos, aprender a reconocerlo y a expresarlo nos ayudará a hacer borrón y cuenta nueva con los pequeños conflictos del día a día.

3- Evitar las peleas: los problemas entre hermanos surgen por las mayores nimiedades, pero si no atajamos el problema pueden hacerse grandes y en algunos casos, irreconciliables. Enseñemos a los niños a ser buenos hermanos y a quererse a pesar de que en alguna ocasión haya alguna pelea.

4- Saber compartir: cuántos conflictos evitaríamos si dejáramos de un lado el egoísmo y aprendiéramos a compartir nuestras cosas y nuestro tiempo con los demás.

5- Ser agradecidos: si lo piensas, dar las gracias no cuesta nada, es fácil, pero si no se adquiere la costumbre desde la infancia, se vuelve un hábito extraño. 

6- Sacar más tiempo de calidad para la familia: conciliar no siempre es fácil, pero todos podemos arañar unos minutos o un tiempo determinado a la semana de calidad y que sea en exclusiva para disfrutar padres e hijos juntos.

7- Escuchar más a los hijos: los niños tienen tantas cosas que decir que a veces nos vuelven un poco locos y quizás no les hagamos todo el caso que ellos demandan. Sería bueno renovar nuestra paciencia y dejarles expresarse, es la base para una comunicación futura afectiva y de confianza.

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