El mejor momento del día con mi bebé

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Ya no puedo llevar a mi hija en los brazos, ni darle el biberón, y tampoco puedo bañarle como lo hacía cuando ella era una pequeña bebé. Los años pasan pero todavía me acuerdo como si fuera ayer, de la sensación reconfortante que yo sentía al acurrucarla en mis brazos y envolverla con el calor de mi pecho. Yo podría pasar un día entero mirándola, sintiéndola, oliéndola… y no me cansaría.

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El tiempo pasa pero las vivencias de una madre permanecen intactas. ¿Cómo olvidarme de los despertares de mi hija? Era algo así como el sol que iluminaba toda la casa. Mi marido y yo nos poníamos alrededor de su cuna para verla despertar. Primero, ella movía las piernas, luego los brazos, y cuando abría sus ojitos y nos veía, nos regalaba una hermosa y grandiosa sonrisa, destentada. ¡Era emocionante!

Desde el momento en que despertaba hasta que se volvía a dormir, mi pequeña nos deleitaba con momentos que, aunque eran muy repetitivos en sus primeros meses de vida, siempre los vivíamos como si fuesen una primera vez. Es difícil decir cuál era el mejor momento del día que he vivido con ella. Nos encantaba la hora del baño, tanto a mi como a ella. Disfrutábamos mucho con el salpicar del agua, y qué difícil sacarla de la bañera. Solo se tranquilizaba cuando empezaba a hacerle un masaje. Hasta hoy le encanta los masajes en la espalda. Salió a su madre. jeje.

Pero si hay un momento en que tanto mi marido como yo y nuestra bebé disfrutábamos como locos, ese era el momento de hacer dormir a nuestra pequeña. Todas las noches, nos turnábamos para contarle cuentos. Empezamos con libros de tela, luego con los de cartón… pero jamás hemos saltado ni una sola noche, hasta que ella empezó a leer.

Otro momento que lo vivía mi marido con ella, era la hora del biberón. Me encantaba observar la comunicación que ellos entablaban a través de sus miradas. Me daba tanta paz… La misma tranquilidad que vivia cuando la mecía en brazos a la hora de la siesta, y observar como ella iba relajando poco a poco, y que su respiración se hacía cada vez más lenta. Los hijos van pasando de una etapa a otra, sin darnos cuenta apenas. Siempre he intentado no dejar para mañana lo que he podido disfrutar hoy. Vivir el presente, el día tras día con ella, fue la mejor decisión que he tomado en mi vida.

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