El bebé más prematuro del mundo antes y después

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En ocasiones escuchamos historias de partos milagrosos que llegaron a buen término pese a que las condiciones y las circunstancias están en su contra.

Esta es una de esas increíbles historias con final feliz por las que nadie hubiera dado ni una moneda, nadie excepto dos personas Mhairi y Paul, los padres del bebé más prematuro del mundo.

Esta es la historia de Jett, que nació en la semana 25 de embarazo, pesó poco más de 600 gramos y pese a que todo estaba en su contra, logró sobrevivir.

El bebé milagro que nació en la semana 25 de embarazo

Bebé que nació en la semana 25

Mhairi Morris rompió aguas en la semana 20 de embarazo, alrededor de los cinco meses de gestación. Los médicos nunca pensaron que el bebé pudiera llegar a nacer con vida y aconsejaron firmemente terminar con el embarazo.

Presionaron a los padres para que abortasen ya que el bebé no conseguiría respirar fuera del útero, sus pulmones no estaban desarrollados, sufriría daños cerebrales, y no existían precedentes. No estaban preparados para tratar a prematuros antes de la semana 28.

La obstinada familia Morris decidió continuar adelante pensando en que no había un caso igual a otro y ellos podrían lograrlo.

Bebé que nació en la semana 25

Mhari y su marido Paul desoyeron los consejos médicos y cinco semanas más tarde nació Jett en el hospital de Portsmouth, Reino Unido. Era el bebé más prematuro jamás nacido, un gran prematuro que nació en la semana 25.

Pesó tan sólo 624 gramos, era tan grande como la palma de la mano de su padre y, a pesar de que había logrado nacer, los médicos seguían pensando que no conseguiría vivir más de unas horas o unos días. Tenía problemas hepáticos y pulmonares, agujeros en su corazón y algunos de sus órganos no se habían desarrollado por completo.

Un gran prematuro que logro sobrevivir 

Bebé que nació en la semana 25

Lo que sucedió después puede ser catalogado como un milagro médico, Jett logro superar los primeros días e incluso fue mejorando poco a poco en su incubadora. Se hizo fuerte, creció, los agujeros de su corazón empezaron a cerrarse y al cabo de unos meses comenzó a respirar por sí mismo. Jet, que fue considerado un "feto no viable", estaba listo para volver a casa.

Hoy en día, tiene dos años, es un niño normal, será un adulto normal y aunque tiene ciertos problemas pulmonares y un soplo en el corazón lleva una vida como la de cualquier niño.

Una lección de lucha como pocas otras de un bebé tan pequeño que se podría escurrir entre las manos de sus padres y una otra aun mayor de confianza, superación, fe y amor de unos padres por su pequeño bebé milagro.

   

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