Niños y bebés con miedo al agua

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El agua es un elemento que atrae o causa rechazo a partes iguales en los niños. La atracción por el agua trae de cabeza a muchas familias. Los padres de estos niños apenas pueden estar un minuto relajados porque deben levantarse constantemente para ir detrás de su pequeño, cuya dirección es siempre la misma, el agua del mar o la piscina. Sin embargo, otros niños tienen miedo al agua.

El agua es un medio desconocido para los niños y bebés

NIño de la mano 

Así es, en la otra cara de la moneda se sitúan los niños con miedo al agua, que no quieren entrar en el mar o en la piscina, que no quieren ver el agua ni en pintura, ni mucho menos de cerca, y esta actitud tan infantil también puede arruinar muchas vacaciones. En realidad, el fondo de la cuestión es la inseguridad que sienten los niños ante el medio acuático que para ellos es desconocido. Suele ser más habitual cuando es la primera vez que los niños toman contacto con el agua, pero también sucede si hace más de un año que los niños no van a la playa o a la piscina y no se acuerdan de la última vez que estuvieron allí. 

Para evitar que tus hijos monten una rabieta porque no quieren entrar en el agua, ármate de paciencia y ayúdales a adaptarse. ¿Cómo? En primer lugar, poco a poco. La adaptación debe ser paulatina para que el agua resulte agradable a tu bebé. Las manos deben ser su primera toma de contacto, notarán su suavidad, la diferencia de temperatura y les divertirá jugar con el agua. Después invítale a que se moje los pies y las piernas, y échale agua por la cabecita. 

Sentados en el borde de la piscina podéis jugar a salpicar con los pies y en la playa a correr por la orilla. Una vez que el niño se ha familiarizado con el agua y ha perdido el miedo inicial, prueba a meterte con él en el agua. Al principio, el agua debe cubrirle las piernas nada más. Para esta fase, conviene utilizar una piscina infantil o la primera zona de la orilla cuando no haya olas para que el bebé pueda sentarse y levantarse cuantas veces quiera y vea como el agua le llega al pecho. 

Un poco más adelante y en función de su seguridad, báñate con él y flota en el agua. Sentirás como tu bebé se agarra a ti como una lapa, se enrosca a tu cintura y a tu cuello, los primeros días. Sin embargo, verás como poco a poco va soltándose a medida que la pérdida del miedo le ayuda a soltar sus músculos y toda la familia podrá disfrutar de unos estupendos días de descanso con la refrescante sensación del baño diario.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

Dibujos para colorear de la playa

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