Los primeros instrumentos de percusión de mi bebé

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Los primeros instrumentos de percusión de mi bebé fueron los cacharros de la cocina. Cada vez que le llevaba a casa de la abuela, se iba directo a la cocina, abría el cajón de los cucharones de metal y de madera, sacaba todo lo que le apetecía y a continuación hacía lo mismo con el armario de las cacerolas. Así, en un momento se montaba su propia batería musical de cocina.

Colocaba los pucheros y los cazos boca a abajo, después cogía los cucharones y probaba cómo sonaban en un cazo y en otro, en una esquina y en el centro. Desde luego, un sistema de instrumentos musicales muy peculiar, tanto como básico y rudimentario, con el que se lo pasaba bomba. 

Un bebé percusionista en la familia

Bebés hacen música

Mi suegra se quejaba muchísimo del ruido infernal con el que mi hijo nos castigaba mientras él se divertía y antes de suprimir o dar por zanjada aquella iniciativa, indagué un poco sobre el tema. Me sorprendí cuando descubrí que aquella forma primitiva de hacer ruido o música, depende de cómo se mire, tenía raíces ancestrales. Y es que los instrumentos de percusión son los primeros elementos sonoros que creó el hombre, en su trabajo diario y en sus diferentes fiestas para producir sonidos y ritmos. Su origen se remonta a las primitivas sociedades africanas y asiáticas, y están marcados por su papel mágico y su acentuada función social. 

Al parecer, la percusión es algo natural que está muy vinculada al ser humano. El bebé, desde que nace, utiliza su propia percusión, bien sea producida por las onomatopeyas de las primeras palabras, por los ruidos orgánicos, o bien por la experimentación de su propio cuerpo. A medida que va creciendo, el niño continúa experimentando con otros utensilios para crear ritimos sencillos. 

De hecho, en las primeras clases de iniciación musical de los niños pequeños se utiliza la percusión como una forma de romper el hielo. Así, la percursión corporal, que utiliza las palmadas en hueco o en plano sobre distintas partes del cuerpo, ayuda a los niños a perder el miedo a esa primera aproximación a la música y hace que entre el niño y el instrumento se cree una aproximación, una relación de identificación como si el instrumento musical fuese una prolongación de la personalidad del propio niño.

De manera que decidí que aquellas primeras iniciativas musicales de mi hijo se abrieran paso y dejaran de ser un dolor de cabeza familiar. La música fue una de sus primeras clases extraescolares donde cada día se lo pasaba mejor. Y no solo eso, la música tiene muchos beneficios para los niños, crea una serie de conexiones neuronales en los niños que merece la pena incentivar. Es beneficiosa para estimular la capacidad de concentración, mejora la capacidad de aprendizaje de las matemáticas y facilita el aprendizaje de otros idiomas. 

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

Dibujos para colorear de instrumentos de música

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