La cura del ombligo del bebé. Lo que no debes hacer

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Mi madre me decía que era sencillo, pero que estaba en ese periodo de la vida en el que todo se te hace un mundo. En la maternidad, me explicaron cómo debía curar el ombligo a mi bebé paso a paso, pero no me contaron lo que nunca debía hacer. Al volver a casa, justo después de dar a luz, me sentía una novata en todo. Era como mi primer día de colegio de un curso nuevo, el de madre primeriza.

De madre primeriza a enfermera

Curar el ombligo del bebé

Durante esos primeros días, mi cuerpo era un caos, mi mente estaba algo nublada y mis emociones parecían haber subido en una montaña rusa. Por si fuera poco, tenía a mi bebé, que también se estaba adaptando a la vida exterior y a sus papás, a los que acababa de conocer. Y, de repente, allí le tenía en el cambiador con aquella pinza en el ombligo que tenía que curar cada vez que le cambiaba los pañales. Si los cambios de pañal, a los que no estaba acostumbrada ya me suponían un examen al que me tenía que presentar varias veces al día, la cura del ombligo, desde luego, no era ninguna 'maría'.

Cuando te conviertes en madre, notas mucho los cambios entre las costumbres de antes y las de ahora. Mientras madres y abuelas nos dan consejos obsoletos con toda su buena intención, ginecólogos y pediatras nos ponen al día. Así, por ejemplo, mi madre me decía que en su época se usaban los ombligueros, una venda que se ponía a los recién nacidos con el fin de sujetar un paño que cubría el ombligo hasta que se secaba. Ahora se sabe que no es muy conveniente porque los esparadrapos, ya sean de tela de papel o analérgicos, pueden producir lesiones en la piel y las vendas oprimen el vientre y son incómodas. Por este mismo motivo, tampoco es recomendable emplear fajas. En contra de lo que pueda parecer, no curan ni facilitan la curación de las hernias de ombligo y pueden resultar incómodas para el bebé e incluso provocarle vómitos o dificultad al respirar.

Respecto a la cura del cordón, no es recomendable utilizar bolas de algodón. Es preferible secar con gasas estériles y dejar el ombligo al aire, ya que tapándolo, aumentas la humedad y el riesgo de infecciones. Otra cosa que no se debe hacer es dejar la gasa mojada en alcohol encima del ombligo durante demasiado tiempo porque podría irritar la zona. Y respecto a los antisépticos, los que tienen color no son la mejor elección. El mercurocromo que es rojo, puede provocar eccemas y el yodo no está recomendado para los recién nacidos y los lactantes porque se absorben a través de la piel y pueden producir alteraciones en la función de la glándula tiroides. El alcohol 70% y la clorhexidina son los antisépticos más indicados para curar el cordón umbilical del recién nacido.

La paciencia fue mi mejor aliada a la hora de lidiar y curar con el cordón umbilical de mi bebé. Parecía que no se iba a caer nunca, pero un día ocurrió y hay que esperar a que se desprenda sólo. Tirar y arrancar el cordón umbilical, aunque parezca que ya está seco, es una práctica nada recomendable porque puede producir una hemorragia.

Marisol Nuevo.

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