Por qué un biberón mal preparado puede matar a un bebé

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Un cacito raso de leche en polvo por cada 30 ml de agua. Si son 60 ml de agua, dos cacitos rasos. Parece fácil, ¿verdad? Son las indicaciones universales a la hora de preparar un biberón. Sin embargo, no todos los padres las respetan. Mucho, deciden preparar el biberón 'a ojo'. 

El peligro llega cuando, además de alterar las proporciones de leche de fórmula y agua, se introducen antes de tiempo ciertos alimentos que el bebé no puede tomar. En ese caso, se pone en riesgo su salud. 

Un biberón mal preparado puede causar retraso en un bebé

El peligro de preparar mal un biberón

Una pareja originaria de Mali, pero residente en Barcelona (España) tuvieron antes de tiempo a su hija. Nació prematura y en el hospital todo fue bien. Ya en casa, comenzaron a alimentarla con leche materna, pero a los pocos meses decidieron pasar a la alimentación artificial. La pareja optó por preparar a su modo los biberones de leche artificial. Alteraron las proporciones de leche en polvo y agua, añadiendo más cacitos de leche y menos agua. Además se les ocurrió introducir otro tipo de alimentos: arroz, cereales, cacao, aceite y sal.

El cuerpo de la pequeña no estaba preparado para recibir ese tipo de alimentos. La proporción alterada de leche y agua le provocó por su parte una severa deshidratación. El resultado: los padres de la niña acudieron con ella a urgencias. Allí le diagnosticaron un cuadro de deshidratación hipernatrémica grave, con insuficiencia renal y un trastorno metabólico que le ha llevado a sufrir un retraso mental grave.

Parece increíble que un biberón pueda causar tanto daño, pero en algunos países es mucho peor. Un biberón puede provocar la muerte de un bebé. En algunos países del tercer mundo, se preparan biberones con agua no potable y contaminada que provoca fatales diarreas en los recién nacidos e incluso, la muerte.

5 pasos para preparar de forma correcta un biberón para el bebé

Las instrucciones a la hora de preparar un biberón son universales:

1. Lávate muy bien las manos. Esteriliza bien la tetina y el biberón

2. Calienta agua potable, a ser posible, agua mineral (no del grifo), de mineralización débil. Ten cuidado de que no se caliente demasiado. La temperatura correcta es de 37ºC.

3. Añade un cacito raso de leche preparada por cada 30 ml de agua. Ten en cuenta que hay leches destinadas a una edad determinada del bebé. Recuerda que es mejor echar primero el agua y luego la leche en polvo.

4. No añadas cereales antes de tiempo. No añadas ningún tipo de condimento (ni sal, ni azúcar ni miel... ¡nada!) 

5. Cierra el biberón y agita bien

Después de cada uso, limpia muy bien el biberón y la tetina para que no quede ningún rastro de leche. No guardes restos del biberón que dejó tu bebé para más adelante.

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