Premios y regalos para que los niños coman

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Algunos padres damos tanta importancia a la alimentación de nuestros hijos, que ellos lo saben y, lo que es peor, utilizan este asunto como método para conseguir de nosotros lo que quieren. Las campañas de marketing de algunas empresas dedicadas a la restauración infantil también han sabido utilizar esta debilidad.

Premiar a los niños por comer todo: ¿bueno o malo?

Premios o castigos a la comida infantil

Es una costumbre de restaurantes de comida rápida ofrecer regalos de globos, chuches, juguetes o juegos de pintura a los niños. Hasta los restaurantes chinos se han apuntado a esta 'moda' y ofrecen sus productos de bazar a los niños. Así no solo se aseguran de enganchar al consumidor infantil con el sabor de la comida, sino también con el premio. Ambos reclamos satisfacen al mismo tiempo la necesidad paterna de una comida de fin de semana más tranquila por no tener que luchar para que el niño mal comedor se alimente y además, mientras come, está entretenido.

Sumergidos en esta dinámica, mientras los adultos intentamos modificar o reforzar la conducta de nuestros hijos ante la mesa con premios o castigos, los niños hacen lo propio portándose bien, mal o regular a la hora de la comida, en función de si necesitan llamar la atención o desean algún capricho. Incluso, en casa, también solemos hacer muchas veces que el postre sea un premio por haber comido bien y los helados o dulces se convierten en el reclamo más solicitado.

La comida es una necesidad biológica, que influye directamente en el estado de salud y jugar con ella puede conducir a la familia a situaciones desastrosas. Y es que los premios pueden llegar a perder su valor si los damos con demasiada facilidad. Siempre es más educativo reforzar la conducta positiva que castigar la negativa, pero tampoco se debe premiar constantemente al niño por algo tan vital como la comida.

Los premios tienen que ser merecidos y no tienen porque ser siempre cosas materiales. A mi me han funcionado, también, los planes estupendos para el sábado, los juegos interesantes, las invitaciones de sus amigos del colegio a casa y dedicarles tiempo para practicar con ellos su afición o deporte favorito. Aquí la imaginación no tiene límites. Y no se me olvida nunca el consejo que me dieron una vez: junto con el premio, lo más importante es la actitud de los padres, los besos, los abrazos y el cariño, que les llenan de alegría y orgullo.

Marisol Nuevo

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