Padres y profesores, ¿aliados o enemigos?

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Desde que mis hijos entraron en la edad escolar, en cada reunión de curso, del APA o en las conversaciones entre padres a la salida del colegio escucho los problemas y reproches cruzados entre la institución educativa y la familia. Hasta hace unos años padres y profesores eran aliados, y hoy están en bandos opuestos.

Antes, cuando un niño se portaba mal en el colegio, los padres se ponían del lado del profesor y, si lo consideraban oportuno, duplicaban el castigo. En cambio, ahora, sabemos que algunos profesores se han sentido amenazadoscuando el padre se presenta en el colegio para quejarse de la sanción que se le ha impuesto al niño, sobre todo, cuando se trata de expulsiones temporales que pueden interferir en sus largas jornadas laborales.

Relación de los padres con los profesores del colegio del niño

madre con profesora y el hijo

Es cierto que los padres tenemos que enfrentarnos a diario a duros y largos días de trabajo y que, con la crisis, vivimos tan pendientes de la hipoteca, que nos olvidamos de imponer en casa un orden claro y racional, lo que en opinión de educadores y psicólogos, tiene consecuencias graves sobre la educación de los hijos.

Y es que, por un lado, muchos se han negado a instaurar en casa el modelo autoritario bajo el que se educaron, pero tampoco han sabido encontrar uno nuevo. Y por otro, la ausencia del hogar crea un acuciante sentimiento de culpa, que tratamos de compensar con concesiones, mimos y compensaciones materiales de todo tipo, lo que acaba forjando niños y adolescentes blanditos e inmaduros.

Las instituciones educativas defienden que no les corresponde la tarea de educar, que para eso está la familia y que la escuela debe colaborar, pero la responsabilidad es de los padres. Y es precisamente en este punto donde surge el conflicto, que además se alimenta de un áspero clima social: los colegios pretenden centrarse más en la formación profesional y menos en la personal, porque se están perdiendo importantes valores tradicionales como el esfuerzo, la exigencia y el respeto.

Pero lo más terrible es el descrédito del saber que está afectando a la escuela y a la universidad. Ese ideal de estudio, de trabajo duro y de recompensa, hoy ya no funciona. En parte porque se están implantando modelos de enriquecimiento fácil y porque el futuro se presenta muy oscuro. Antes, si alguien se sacrificaba y estudiaba, sabía que el título conseguido le serviría para vivir mejor que con un oficio. Hoy es posible que un licenciado con un master y un segundo idioma no tenga su futuro asegurado, y eso no estimula a nadie.

Marisol Nuevo

Dibujos para colorear del colegio

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