Mi hijo come mal: ¿qué hago?

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La alimentación de nuestros hijos es una de las mayores preocupaciones para los padres. Cuando un niño deja de comer o pierde el apetito, durante una temporada, puede poner en peligro su nutrición y su correcto crecimiento. La mayoría de las enfermedades, alteran de alguna manera el tipo de alimentación y el apetito del niño, pero ¿cuándo debe alarmarnos? Generalmente, cuando la falta de apetito no se trata de una circunstancia puntual, sino de una costumbre.

12 trucos para que lo que coma tu hijo le alimente más

Mi hijo come mal, ¿qué hago?

El hambre es la respuesta normal ante del desgaste de nuestro organismo, cada niño tiene sus propias necesidades fisiológicas y debemos ser conscientes de ello y, por tanto, adecuar los alimentos a las características particulares de nuestro hijo, aunque puede ocurrir que, por una enfermedad física o psíquica, o tras ella, el niño pierda alarmantemente el apetito y entonces podemos adoptar algunas medidas para paliarlo.

Existen alimentos y trucos que pueden ayudarnos a cubrir las deficiencias nutricionales de nuestro hijo, para que cada bocado suponga para él un mayor aporte nutritivo.

- Alimentos como las legumbres y los frutos secos: ayudan a complementar dietas desequilibradas o poco variadas, son un gran aporte excelente de vitaminas, proteínas y minerales. Son alimentos muy energéticos, aunque, los frutos secos en particular, no se deben ofrecer a los niños menores de cuatro años por el riesgo de atragantamiento.

- Ofrecer un ambiente adecuado: compañía a la mesa y tranquilidad

- Comer pequeñas cantidades de alimentos: varias veces al día, aunque no se pase por alto los horarios establecidos.

- Usar platos grandes para que parezca que hay menos comida y combinar el primer y segundo plato en uno sólo.

- Ofrecer recetas nuevas: sabores, texturas y colores, con una presentación atractiva o divertida.

- Evitar beber líquidos en exceso durante la comida: así, evitarás que los niños llenen su estómago de líquido. Pueden beber después o una hora antes.

- Estimular el apetito mediante alguna actividad física: caminar, nadar...

- Ofrecer alguna limonada o zumo ácido: ya que parece que los frutos ácidos abren el apetito.

- Cocinar añadiendo calorías y proteínas sin necesidad de aumentar el volumen

- Aderezar con salsas como la bechamel, mayonesa, tártara

- Añadir a sopas, purés, salteados o pasta: jamón, picatostes, queso, crema de leche o soja, nata, etc.

- Ofrecer helados (especialmente de frutos secos) y otros postres nutritivos adornándolos con miel, nata, leche condensada, chocolate, etc.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com

Sándwiches divertidos para niños con jamón y queso

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