Consejos para cuidar los pechos durante la lactancia

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Durante el embarazo y la lactancia nuestros pechos experimentan uno de los momentos más pletóricos de su existencia. Algunas mujeres, incluso, ven incrementado su atractivo gracias a un pecho más exuberante. Pero lo que sube, acaba cayendo, y debemos seguir algunos cuidados específicos durante este periodo tan exclusivamente femenino como es la preparación a la maternidad y la lactancia.

Para evitar estrías, caída de los senos, dolor de espalda o pechos, o mantener la musculatura pectoral intacta, debemos seguir algunas recomendaciones.

Un pecho firme y bonito tras la lactancia

Pecho firme tras la lactancia

- Durante el embarazo y la lactancia, especialmente, durante esta última, se debe llevar un sujetador adecuado, con buena sujeción a la espalda, sin aros y de fácil acceso. Esto permitirá que no se dilate excesivamente el tejido del pecho. El sujetador es conveniente llevarlo tanto de día como de noche (mientras dure la lactancia) y colocar unos protectores de lactancia para evitar la molestia de mojar tu ropa con la subida de la leche. Es conveniente proveerse de, al menos, dos sujetadores propios para la lactancia.

- Caminar erguida para evitar dolores de espalda y mantener una posición correcta durante la lactancia.

- La propia leche materna es la mejor protección para los pezones dañados. Evita los masajes enérgicos, los jabones agresivos y las cremas y perfumes cuyo olor pueden alterar la lactancia nuestro pequeño.

- Procura que el bebé tome cuando se produce la congestión y la subida de la leche, o sácate algo de leche hasta que tu bebé tome.

- Realiza ejercicios isométricos o gimnasia para fortalecer los músculos que sujetan el pecho como por ejemplo apretar las palmas de las manos, hacer giros con los brazos extendidos o flexiones. Debes hacerlo cuando el bebé acabe de tomar y tengas el pecho más vacío 

- Pon especial interés en realizar estos ejercicios, gimnasia o la práctica de natación una vez que hayas destetado al bebé.

En estos momentos, nuestro pecho incluso puede perder alguna talla, con respecto a antes del embarazo, y su aspecto puede desanimarnos, ya que habrán perdido firmeza, debido a las tensiones y distensiones del tejido mamario durante la lactancia.

Durante los siguientes meses, podremos recuperar, en su mayoría, el volumen anterior. Aún así, hay que ser conscientes de que nuestro pecho quedará modificado en buena parte por nuestra maternidad, al igual que ocurre con el paso de los años. La recuperación dependerá en buena parte de las características físicas de la mujer. Así se producirá con más efectividad, en aquellas en las que su tejido conjuntivo sea más poderoso. El número de embarazos, el tiempo de lactancia, el ejercicio físico o la predisposición natural pueden condicionar el aspecto futuro de nuestro pecho.

Patro Gabaldón

La lactancia materna en el arte. El arte de amamantar a los bebés

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