Cómo preparar el puré de nuestro bebé

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No siempre es fácil para los bebés adaptarse a la nueva forma de alimentarse. Empezar a comer con cuchara y acostumbrarse a los nuevos sabores puede ser todo un reto para los papás y las mamás, por ello tenemos que cuidar algunos aspectos del puré para que éste le resulte apetecible, atractivo y fácil de comer.

La forma de elaborarlo así como su consistencia, textura, sabor, temperatura ¡todo tiene importancia! El bebé también tendrá sus gustos y preferencias.

Cómo hacer un puré para el bebé, paso a paso

Cómo preparar el puré a los bebés

Para conseguir una buena consistencia debemos cuidar la cantidad de agua que incorporamos para la cocción de los ingredientes, la elección de los productos (carne o pescado tiernos, no correosos ni secos) y el triturado. Para empezar a coger el punto deseado, podemos emplear un cacillo pequeño (para una o dos raciones) y cubrir sobrepasando un dedo o dos los ingredientes de agua. Si vemos a media cocción que pierde mucha agua, debemos añadir un poco más y seguir cociendo (es mejor añadir agua, que luego desechar, ya que el agua de cocción contiene muchos nutrientes).

El aceite de oliva es mejor no incorporarlo en el momento de la cocción, es preferible incorporarlo en crudo cuando el puré pierda temperatura, como si fuera un aliño, ya que el aceite pierde algunas de sus propiedades nutritivas con la temperatura elevada. Para nuestra comodidad, podemos tener disponibles en el congelador paquetitos de ingredientes, carne, verdura y zanahoria que necesitamos para cada puré, ya que las porciones que emplearemos son pequeñas e individuales. La patata no debemos congelarla, ya que proporciona una textura extraña al descongelarse. Como de todos podemos y debemos aprender, os haré extensiva la recomendación de mi frutera: ella me comentaba que para el puré debía emplear patatas viejas, ya que la patata de nueva temporada era muy ácida, incluso podía ser tóxica para el bebé.

Podemos realizar el puré para 2 ó tres días, guardando en el frigorífico los tarritos que no sean utilizados en el día (no más de tres), aunque en verano es mejor no acumular, ya que es más fácil la fermentación mientras esperamos que se enfríe lo suficiente para meter en la nevera. Si nos sale más cantidad de lo esperado, podemos congelarlos. Por último, debemos tener en cuenta una correcta higiene en la manipulación de los alimentos y en el lavado de las verduras y recordar que no debemos añadir sal, ni especias a los purés (especialmente para los bebés menores de un año).

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com

Papillas de fruta y purés de verduras y carnes para el bebé

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