Cómo enseñar el valor del dinero a los niños

  • compartidos

"¿Mamá por qué yo no tengo paga? A mi amigo Alberto de dan paga sus padres todos los domingos", me decía el pasado día mi hijo. Muchos padres optan por favorecer a sus hijos con pequeñas o no tan pequeñas aportaciones semanales o mensuales, para sus pequeños gastos o caprichos: un juguetito, golosinas, pegatinas, cuentos, etc. Puede ser bueno que a ciertas edades lo niños aprendan a administrar su dinero, a gestionar su consumo o ahorrar, pero ¿es necesario realmente que los niños manejen dinero propio?

El manejo de dinero por los niños

La paga de los niños

Mi hijo disfruta cuando realiza pequeños recados: compra el pan o sale a comprar los huevos para la cena, que a mí se me han olvidado; él es el responsable de contar dinero, pagar al dependiente y devolverme las vueltas, y se siente mayor por ello. Pero cuando mi hijo de nueve años me exigió una paga para no ser menos que su amigo, yo le pregunté ¿para qué necesitas ese dinero? Si es para comprarte algo que necesites, yo te lo daré sin problemas de manera puntual, pero no me parece bien que tengas una asignación fija para comprarte cosas superfluas que no necesitas realmente y que te llevarán a no apreciar el dinero que cuesta mucho ganarlo.

¿Realmente cubrirá alguna de sus necesidades la paga semanal? ¿Paga de qué? A alguien se le paga cuando previamente ha realizado un trabajo. Desde luego que hay muchos niños que no malgastan su dinero con caprichos y a los que les gusta ahorrar para comprarse algo útil, incluso poder hacer regalitos en los cumpleaños o dar algo a los pobres, pero lo más general, es que la paga se convierta en una recompensa por nada, que será empleada de manera consumista por nuestros hijos.

Aunque una familia tenga una posición económica holgada, creo que deberíamos enseñar a nuestros hijos a confiar en que nosotros proveeremos siempre sus necesidades, sin que tengamos que darles obligatoriamente una paga semanal, asimismo deberíamos enseñarles a valorar el dinero, a no malgastarlo, y a controlar los caprichos. Siempre podemos satisfacer un capricho puntual o hacerle algún regalo o dedicarle una salida especial por buen comportamiento, reforzar una conducta, o premiar un trabajo realizado, lo cual sin duda les puede llevar a una motivación y satisfacción mucho más duradera y verdadera que un capricho material al que estaremos obligados a mantener en el momento en que hagamos nuestro primer pago semanal, un desembolso fijo de dinero que proporcionará una felicidad efímera a nuestro hijo y podrá incitarle a comportamientos consumistas o materialistas.

Patro Gabaldón. Redactora

Decálogo de los derechos de los niños

VIDEO

  • Educación

  • Embarazo y parto

  • Bebés

  • Recetas

  • Alimentación

  • Salud