Qué se debe esperar y exigir de una guardería o escuela infantil

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Todos sabemos que el mejor lugar para estar los hijos es en compañía de sus padres. Sin embargo, hay circunstancias como el trabajo y el desarrollo profesional de los padres que hace con que tengan que dejar a sus hijos a los cuidados y a la atención de guarderías o escuelas infantiles donde, entre otras cosas, podrán empezar a relacionarse con otros niños de su edad y aprender a convivir con otros adultos. Creo que no existe una guardería perfecta. Lo que sí existe es la guardería ideal para tu hijo.

Cómo elegir bien una escuela infantil

Profesora jugando con el niño en una guardería

Elegir bien una guardería es de suma importancia y, desde mi experiencia, os puedo decir, que no siempre la más cara o con magníficas instalaciones es la mejor. Es natural que la mayoría de las madres, nos entre por los ojos unas buenas instalaciones: que sean nuevas, modernas, con tecnologías, con abundante material y diferentes de todas las demás. Desde luego a primera vista nos atrae, pero a mi parecer lo que más peso debe tener, como siempre, no es el local o la apariencia exterior del centro, sino las personas con las que cuenta dicho centro. Cuando el personal del centro trasmite profesionalidad, capacidad, sintonía con nuestro modo de pensar, educación, respeto y cariño por los niños, eso es lo que más debería importarnos.

En ocasiones, es preferible renunciar a las últimas novedades en la vigilancia de nuestros hijos o a métodos revolucionarios en educación infantil, por el cuidado amoroso y ambiente acogedor en el que nuestros hijos den continuidad a nuestro hogar ¡al fin y al cabo son todavía pequeños para aprovechar plenamente una formación o instalaciones exquisitas. La adaptación de nuestros hijos a un ambiente de seguridad y cariño es mucho más importante a estas edades. Pero, por contra, aunque hayamos elegido una guardería más asequible o tradicional, no debemos renunciar a que el local cumpla las normativas necesarias para albergar a nuestros pequeños: instalaciones, seguridad, higiene de la escuela y los alimentos, número de niños por aula, zonas de recreo, materiales, etc.

Sea cual sea nuestra opción, no debemos permitir que nuestro hijo de manera habitual, salga con el culete sucio, con agresiones o mordiscos, o cualquier indicio de negligencia. La educadora o cuidadora debe informarnos puntualmente de su adaptación, de posibles problemas o de lo acontecido cada día, o darnos las explicaciones pertinentes ante cualquier accidente o problema puntual. Establecer un clima de confianza y de comunicación por ambas partes es fundamental: ni es bueno que el personal de la guardería se sienta constantemente vigilado bajo nuestra crítica mirada y, desde luego, tampoco es deseable la ocultación de información o el tránsito por las instalaciones a los padres. A veces, el boca a boca, es la mejor publicidad del buen hacer de una guardería.

Mirna Santos. Redactora de GuiaInfantil.com

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