Educar para que los niños no mientan

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Los niños más mayorcitos usan la mentira de forma más elaborada que los más pequeños y, seguramente, más de una vez logran engañarnos diciéndonos que han hecho los deberes para poder salir a jugar o ver la televisión.

Gracias a la mentira obtienen un beneficio que siendo sinceros no conseguirían. La idea es hacerles comprender, cuanto antes, que ir con la verdad por delante es siempre ventajoso, ya que más tarde o más temprano la mentira tiene consecuencias contra él mismo.

Cómo potenciar la honestidad y la sinceridad en los niños

Niña mentirosa

A nosotros nos podrán engañar una o dos veces, pero no más, porque finalmente caerán víctimas de nuestra continua sospecha. Quizá premiar su reconocimiento de la realidad ayudará a que en el futuro no acudan al recurso de la mentira. Ya en edad escolar, me parece fundamental potenciar la honestidad y decir la verdad aunque nos cueste, porque muchas veces otros pagan el pato de nuestras mentiras y, a la larga, nos acaba repercutiendo y afectando más que si hubiéramos dicho la verdad.

Es frecuente que los niños mientan por la presión social, por destacar entre sus iguales o por evadirse de una situación incómoda o castigo, así que debemos hacerles saber por qué no deben hacerlo. Hay que hacerles entender que lo fácil no siempre es la solución, si el niño reconoce su trastada y pide perdón, no hay juez que no tenga clemencia, por la nobleza y la humildad que supone esta decisión.

Cuentos que educan contra la mentira

Yo siempre les cuento la conocida y útil historia de Pedro y el lobo, que mentía tantas veces para gastar una broma a los demás pastores, que acabó consiguiendo que nadie le creyera en el momento decisivo en el que necesita de la ayuda de los demás. Ahora mi hijo mayor, se la cuenta a los pequeños para que no mientan y les dice 'todos nos equivocamos alguna vez y hay que decir la verdad' porque una vez que nos creamos una mala fama, da igual lo que hagamos para evitarla. Conocida por todos es la historia de Pinocho, al cual le crece la nariz más y más cuando vuelve a decir una nueva mentira.

Es muy útil para enseñar a los niños las consecuencias de una mentira, ya que una mentira llama a otra hasta hacerse un ovillo gigantesco, difícil de desenredar. Procuremos también no emplear nosotros la mentira, porque la mentira en los niños a veces es una conducta aprendida de los adultos que la emplean fundamentalmente para ocultar algo con toda normalidad, como por ejemplo que digas que has llegado tarde porque se te ha roto el coche, cuando realmente tu hijo sabe que has salido tarde. No busques que él sea cómplice de una falsa coartada o de tus mentirijillas por inocentes que éstas puedan ser.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com

Educar en valores a los niños

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