Los bebés y sus primeras cucharadas de comida

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¡Qué simpática es la imagen de un bebé dando sus primeras lengüetadas a la cuchara! Parecen gatitos lamiendo la leche. Algunos bebés, en principio, parecen un poco reacios a la llegada de este momento, y otros parecen descubrir un nuevo mundo de sensaciones que se les escapa de la boca sin querer. La incorporación de nuestro bebé a nuevos alimentos es inolvidable, y el aprendizaje y dominio por parte de nuestros bebés llevan su tiempo.

Las primeras cucharadas del bebé

Las primeras cucharadas de comida del bebé

De los 4 a 6 meses, se incorporan los primeros alimentos sólidos, como complemento a la leche, que hasta ahora ha sido la única para tu bebé, y que seguirá siendo el alimento más importante de su dieta hasta el año. Mi hija pequeña tenía un dominio excelente a la hora de tomar el pecho, era capaz de chupar en la posición más inverosímil, podía vaciar cada pecho en menos de cinco minutos, tenía una diestra lengüecilla para mamar, tragaba con ansia en muchas ocasiones. Ahora bien, el día que le tocó su primer purecito realizado amorosamente a partir de un trocito de zanahoria, una patata pequeña y algunas judías verdes, casi se muere del asco. Una potente arcada se dibujó en su sorprendida carita. Yo creo que me miró diciendo: 'mamá, ¿qué potingue es éste?'

No sé si a vosotras os ha pasado con vuestros bebés, pero a mí me costó enormemente que mi pequeña se acostumbrara a comer sólidos con cuchara. Me recomendaron que para que fuera acostumbrándose al nuevo sabor, le echara más proporción de zanahoria para que estuviera más dulce (un dulzor parecido a la leche). Colocaba la cuchara apropiada para bebés, esto es, de plástico o silicona, planita y pequeña, con la papilla en sus labios y ella, en un principio, en lugar de abrir la boca, sacaba la lengua que era a lo que estaba acostumbrada. Pasados unos días, mi hija, ya abría la boquita bien, pero de lo que le entraba en la boca, le salía la mitad cuando la cerraba, así que con la cuchara en ristre, había que ir limpiando el puré sobrante con cuidado y paciencia.

El babero en estos inicios es un artículo de primera necesidad; existen unos de plástico que recogen el sobrante (los que parecen una boca de pelícano) muy prácticos para que el niño no acaba como un cuadro recién pintado y nos ayudan a las que no somos muy habilidosas. Es muy normal que los bebés chupen sus manos, que luego se aseguran de restregar por toda la cara, así que acaban absolutamente pringados. El resultado final del bebé después de sus primeras comiditas puede ser digno de fotografiar porque el puré puede acabar, no sólo en su cara, sino también en orejas, ojos, pelo..., y en casi todos los sitios, menos en su tripita. Pero, como siempre, la paciencia todo lo alcanza y tu bebé acabará dominando la técnica de la cuchara con sobresaliente.

Patro Gabaldón. Guiainfantil

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