No al chupete: ¿por qué?

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Son pocos los bebés que todavía no han probado el chupete. Hay padres, como yo en su momento, que incluyen el chupete en el listado de compras para el bebé, antes de su nacimiento e incluso se informan antes de los diferentes modelos y marcas del mercado, ya que los hay de silicona y de latex, ergonómicos y con tetinas adaptadas a las distintas edades y etapas de los bebés. El chupete tranquiliza y relaja a los bebés, pero al mismo tiempo puede traer muchos problemas de fónetica y pronunciación a los niños.

El chupete hasta los tres años

El chupete del bebé

Hábitos como comer y dormir son una necesidad, mientras el hábito de succionar el chupete o el biberón, y chuparse el dedo representa un riesgo en el desarrollo del habla del niño, si se llevan a cabo durante mucho tiempo. Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington, en EE UU, el uso del chupete por un periodo muy prolongado puede causar trastornos del habla en los niños, en edad preescolar. El estudio que analizó a 128 niños de entre 3 y 5 años, fue publicado en la revista médica BMC Pediatrics.

Los investigadores observaron que los niños que tenían el hábito de chuparse los dedos, succionar el chupete o el biberón, presentaban dificultades para pronunciar ciertos sonidos, algunas palabras o simplificaban su pronunciación. Después de evaluar, junto a los padres de los niños, las conductas de alimentación y hábitos de succión durante la infancia de los pequeños, relacionaron el hábito pronlongado del chupete con su capacidad de habla.

Al utilizar el hábito del chupete, el niño no ejercita todos los músculos de la cavidad oral. Y como sólo está utilizando ciertos músculos no alcanza a desarrollar la musculatura necesaria para desarrollar su capacidad para hablar correctamente y su fonética se resiente. Los expertos sugirieron a los padres que eviten que los niños adquieran el hábito del chupete, o de chuparse los dedos.

Si se usa el chupete durante más de tres años, puede comprometer el desarrollo del habla del niño. Además, con sólo retrasar la toma de biberón hasta por lo menos los primeros 9 meses, seria posible disminuir el riesgo del bebé de desarrollar estos trastornos. El amamantamiento es la mejor opción porque ayuda al bebé a ejercitar los músculos de la boca, de la cara y de la lengua, necesarios para mejorar su capacidad de habla.

Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com

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