Exposición al tabaco y al plomo: más niños hiperactivos

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Conozco a algunas mujeres que han intentado de todo para dejar de fumar, pero sólo cuando supieron que estaban embarazadas, se les fue las ganas de seguir fumando, por la salud de su bebé. Muy pocas embarazadas son las que no consiguen resistir al tabaco. Ojalá después que lean este post, se cambien de idea y hagan un esfuerzo para el bien de su pequeño.

El tabaco es perjudicial para todas las personas, y más aún cuando están embarazadas. El daño no te haces tu sola, sino que estás perjudicando a una criatura indefensa. Hasta hoy, las investigaciones demostraron que el tabaco, durante la gestación y la lactancia, puede provocar casos de muerte súbita en los bebés, problemas respiratorios, cáncer, y otras enfermedades congénitas. Ahora, un estudio publicado en la última edición de la revista Pediatrics, manifiesta que la exposición del bebé al tabaco multiplica las posibilidades de que el pequeño padezca de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), frente a los bebés de madres sin esta adicción.

Tabaco y plomo provocan hiperactividad

El estudio, realizado por científicos del Hospital Infantil de Cincinnati (EUA), también revela que la exposición del bebé al plomo, aumenta los riesgos de que el niño sufra de hiperactividad. Por esta razón, los investigadores defienden que los padres deben ser conscientes de que la exposición prenatal al tabaco y al plomo en la infancia, está relacionada con unas mayores posibilidades de TDAH en sus hijos, por lo que tendrán que buscar medidas para reducir este riesgo. Para que el bebé no se exponga al tabaco, lo único que pueden hacer sus padres, es abandonar el tabaco. En el caso del plomo, los padres deberían evitar que sus hijos tuvieron acceso a pinturas de plomo antiguas, que dejen correr el agua en el grifo antes de utilizarla (dado la concentración de plomo puede ser mayor en las tuberías), que laven bien las manos antes de comer, y que consuman una dieta rica en hierro y calcio, nutrientes que evitan la absorción del plomo por el organismo. En el estudio participaron casi 4 mil menores de entre 8 y 15 años. Casi un 9 por ciento de los niños era hiperactivo. Los niños expuestos al tabaco durante la gestación tenían casi 3 veces más posibilidades de sufrir TDAH que los que no estuvieron en contacto con el humo en el útero. Los investigadores insisten que se podría disminuir en un 35 por ciento de los casos de hiperactividad en niños de 8 a 15 años si se evitara su contacto con el tabaco y el plomo. 800 mil niños podrían librarse de la hiperactividad si hubiera una prevención en este sentido. Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com

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