La leche y los baños de sol de los bebés

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La vitamina D es una aliada del calcio en su misión de hacer crecer y fortalecer los huesos de los pequeños. Es conocido que su falta o defecto produce varios males, entre ellos el raquitismo, aunque recientes estudios aseguran que esta es una vitamina mucho más versátil y ofrece otros beneficios de salud, como puede ser un sistema inmunológico saludable, y que también previene enfermedades del corazón, hipertensión, diabetes y ciertos tipos de cáncer.

La leche y los huesos de los niños

Niña bebe leche 

Una de las primeras recomendaciones que dan los neonatólogos a las madres, son los baños de sol a los recién nacidos todos los días, especialmente en las primeras horas de la mañana. El propósito es que el bebé comience a sintetizar su propia vitamina D y para ello, como en la fotosíntesis vegetal, el sol es un elemento indispensable.

No obstante, en algunos informes se reconoce que hasta un 55 por ciento de los adolescentes carece de esta vitamina poniéndolos en un creciente riesgo de padecer osteoporosis y otras enfermedades. Entre las causas que condicionan ese déficit se encuentran el uso excesivo de protectores y filtros solares, los contaminantes medioambientales y los inviernos largos y fríos de algunos países que mantienen a la gente en casa, comprometiendo su capacidad para sintetizar su propia vitamina D.

En esas circunstancias queda la opción de buscar esta vitamina entre los alimentos, y la leche es una de las pocas fuentes alimenticias que proveen cantidades suficientes de vitamina D al punto de hacerse llamar por los nutricionistas "liquido del sol". Tres vasos de 8 onzas de leche baja en grasa o sin ella, proveen del 75 por ciento de las necesidades diarias de vitamina D, y de paso nos llega acompañada de otros nutrientes esenciales, como son el calcio, el potasio y la vitamina A.

Rosa Mañas. GuiaInfantil.com

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