Cómo evitar el riesgo de que los niños sean obesos

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La obesidad infantil es uno de los temas que más nos preocupan actualmente. Existen datos alarmantes sobre el aumento del sobrepeso en los niños, tanto es así que la OMS informa que 42 millones de niños ya sufren obesidad.

Cada vez más profesionales e instituciones trabajan para concienciarnos sobre este grave problema de salud y aconsejarnos sobre buenos hábitos de alimentación en la familia y en la escuela. Para evitar el riesgo de que nuestros hijos puedan convertirse en obesos, debemos tener cuidado desde los primeros años de la infancia en el que se suelen poner las bases para una correcta alimentación e ir supervisándola en los años sucesivos.

Aumentan los casos de obesidad infantil

chucherías

Según la OMS, el sobrepeso ya no es problema sólo de los países ricos, de los 42 millones de niños menores de cinco años que tienen obesidad, 35 millones vive en países de ingresos bajos o medios. Tal es la preocupación que se está estudiando instar a los gobiernos a tomar medidas para luchar contra la obesidad infantil

Gran parte del tiempo de ocio de nuestros hijos suele ir asociada al consumo de refrescos y comida poco saludable por el tipo grasas y azúcares que contiene. Y, muchas veces, los padres debemos ir a contracorriente en esta sociedad de exceso y consumo incontrolado en todos los ámbitos, ya que nosotros somos los responsables últimos de su alimentación y educación.

Debemos enseñarles a ser equilibrados, la ingesta de calorías debe ser proporcional al desgaste de éstas en la actividad diaria. Un desvío puntual de la dieta ideal, no tiene demasiada importancia, pero dar rienda suelta de manera habitual a los caprichos, sí la tiene.

Erróneamente, muchas veces dejamos que los niños elijan su alimentación entre todo tipo de ofertas no recomendables: que si un dulce, un zumo o batido, algo de bollería industrial..., pero es nuestro deber mostrarles un abanico de alimentos saludables entre los que ellos puedan elegir, por ejemplo: un plátano, un bocadillo de queso o embutido, un yogur, o incluso, un bizcocho casero o el típico pan con chocolate para la merienda. ¡En la variedad está el gusto!

Una comida sana no tiene porque ser monótona, recurrir siempre a lo fácil o rápido, puede acabar pasándonos una factura demasiado elevada. Por otra parte, la cocina y la alimentación son parte importantísima del desarrollo físico y también intelectual de nuestros hijos; recordemos que la cocina también forma parte de nuestra cultura.

Pese que la publicidad y la falta de tiempo nos invitan a no mover ni un solo cacharro de la cocina para 'poder disfrutar de la vida', me parece fundamental cocinar para nosotros y nuestros hijos, cocinar con ellos y enseñarles a hacer platos sencillos, tener horarios establecidos, poner la mesa y comer juntos. Todo ello supone el verdadero disfrute de la familia y la incorporación definitiva en nuestro hogar de buenos hábitos en la alimentación.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com

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