Un retrato de una infancia atormentada y traumatizada

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Sin duda, las experiencias más traumáticas de los conflictos y de las guerras las viven los niños y las niñas. La guerra civil de Sierra Leona, que sometió a la población al terror, es un gran ejemplo de ello. Las organizaciones que luchan a favor de los derechos humanos afirman que desde los años noventa se han cobrado más de 3 millones de vidas en Angola, Congo, Liberia y Sierra Leona. Los niños, las víctimas y a la vez los "soldados" forzados y adiestrados a cometer los crímenes más atroces y sembrar el terror. "Ezra", película del cineasta nigeriano Newton I. Aduaka, tiene una mirada crítica en esta temática. Este largometraje de ficción que denuncia la utilización de los niños como armas de destrucción, se estrena en Francia esta semana.

Ezra es un joven ex combatiente de Sierra Leona que lucha para encontrar un camino para volver a la vida normal después de la guerra. Su vida cotidiana está dividida entre un centro de rehabilitación psicológica y un tribunal de reconciliación nacional organizado por la ONU.

Los niños y las armas

En plena rehabilitación, Ezra tiene que enfrentarse a su hermana en un juicio que le acusa del asesinato de sus propios padres. Ezra no puede recordar lo que supuestamente hizo bajo los efectos de las drogas, el alcohol y la violencia, y por eso niega haberlo hecho ¿Debe admitir el horror y pedir perdón a su hermana y a su comunidad? ¿Quién realmente asesinó a sus padres? Lo que se muestra en la película sobre la capacidad que tiene los adultos de hacer con un niño lo que quiera es algo escalofriante. Retrata la impotencia, la incapacidad que tiene los niños para defenderse. Aborda las vivencias de los niños que viven realidades conflictivas y violencias, y de su abandono, de su falta de apoyo, del descuido en cuanto a su reconstrucción psicológica. Los niños que viven situaciones traumáticas, muchas veces son vistos más como responsables que como víctimas. ¿Todo eso es justo? Me parece oportuno que se sigan debatiendo y discutiendo el tema de la utilización de los niños como soldados, como armas en las guerras, de niños que sufren abusos de todo tipo. En "Ezra" no hay héroes, ni aventuras, ni derramamientos de sangre, lo que hace es permitir que entremos en el interior del protagonista y ver el niño que, a pesar de todo, lleva dentro y que necesita ser recuperado y reconstruido aunque en su exterior le sigan obligando a ser mayor. Eso nos recuerda casos, nos hace entender y abrir los ojos a muchas otras realidades en nuestra sociedad.

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