Qué hacer para que los niños organicen su habitación

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Ser organizado puede comenzar como un hábito en la niñez, y con el tiempo, convertirse en una utilísima virtud en la vida profesional, e incluso en la estabilidad emocional.

Pero esto puede parecernos una quimera a muchas madres cuando nos asomamos al cuarto de nuestros hijos y vemos una imagen que horroriza: ropas por los suelos; zapatos y calcetines por todos los lados, juguetes y libros apilados; y de las gavetas y armarios... ¡mejor ni hablar!

El hábito de recoger y organizar de los niños

Enseñar a los niños a recoger y organizar sus juguetes

¿Por dónde empezar? Esa suele ser la primera pregunta y valdría encontrar la respuesta cuando aún son pequeños, pues primeras habilidades organizativas aprehendidas en la niñez son las semillas que prosperarán más tarde, en la adolescencia y la adultez. Muchas veces las madres estamos conscientes de la importancia de incorporar no solo hábitos higiénicos, de alimentación y de estudio a nuestros hijos, sino también organizativos y de disciplina, sin los cuales será difícil convertirlos en hombres y mujeres de bien; pero en ocasiones nos cuesta encontrar el método para conseguirlo.

En general los niños agradecen un hogar ordenado, y este concepto no se restringe a que cada cosa esté en su sitio. Se refiere también a una vida familiar con ritmo propio y que sea respetuosa de hábitos y costumbres que usualmente se heredan de generación en generación. Los niños necesitan de esa coherencia y disciplina, por eso pueden incorporar habilidades organizativas con más facilidad de la que aparentan, aunque ello podría estar matizado por los rasgos personales de cada uno y la manera en que se las enseñemos. Es importante empezar la labor educativa desde pequeños. Es desde la infancia cuando debemos sembrarle la semilla de que "después de jugar, hay que recoger". Luego llegan los días de querer bañarse y vestirse solo, escoger la ropa, los zapatos... y es entonces cuando podríamos aprovechar para incorporar el principio básico de la organización: "Cada cosa debe tener su lugar y así podrás encontrar fácilmente lo que buscas".

Es posible que la actividad no le resulte atractiva al principio, pero cuando consigas incorporarla a su rutina diaria tendrás casi ganada la batalla. Claro está, el asunto de cederle un espacio propio al niño implica una licencia creativa para con él. Es decir, no le imponga cómo y dónde colocar cada cosa, más bien aconséjelo y dele la oportunidad de hacerlo a su gusto y tomar decisiones, erróneas incluso, que luego podrá rectificar con su ayuda. A medida que nos niños van creciendo, no está de más ampliar su participación en la dinámica familiar, ya no bastará poner orden en "su sitio", sino que además podrá participar de otras tareas de hogar como poner y retirar la mesa, limpiar el jardín, atender su mascota... De adulto estas tareas se convertirán en destrezas, incluso, cuando los hijos te hagan abuela.

Rosa Mañas. GuiaInfantil.com

Dibujos para colorear de juguetes

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