¿Por qué nuestros ombligos son diferentes?

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Existe la creencia de que la apariencia del ombligo, ese puntito en la barriga que tenemos todos, que nos distingue a los mamíferos de otras especies y que se ha puesto tan de moda exhibir, está determinada por la forma en que los médicos o matronas nos pinzan y cortan el cordón umbilical o 'tripa' que nos une a nuestras madres hasta el momento del nacimiento. Pero no es así.

En un determinado momento, seguro que a los niños les entrará la curiosidad de saber por qué su ombligo es diferente al de su amiguito. Pues en realidad la forma de este hoyito, venerado en algunas culturas y centro de atracción en otras, se explica por el lugar que el ombligo ocupa en el abdomen y por la configuración de la musculatura abdominal, que varía sensiblemente de una persona a otra.

¿Para qué sirve el ombligo del bebé?

¿Para qué sirve el ombligo del bebé?

No hay que olvidar que el ombligo es el resultado de la cicatriz que deja el cordón umbilical al perforar un conjunto de músculos llamado línea blanca y que se extiende desde el esternón hasta el pubis. Estos grupos musculares, cuando están bien entrenados, forman los atractivos 'lavaderos', conjunto de músculos horizontales y equidistantes que se ubican a lo largo del abdomen y que son fáciles de reconocer y admirar, sobre todo, en los hombres y mujeres gimnastas, fisiculturistas y practicantes de otros deportes de alto rendimiento.

Nada más nacer, el cordón umbilical se corta y se sujeta con una pinza hasta que se desprende por sí solo cuando está seco, al cabo de unos 10 días más o menos. En la realización de las curas del cordón umbilical hay que ser meticuloso, limpiando con agua y jabón y desinfectando con antisépticos para asegurarnos de que no se infecte. Es muy importante que esté siempre limpio y seco, no presente rojeces o irritaciones y, sobre todo, que no desprenda mal olor. Recuerda que debes realizarle una cura del ombligo a tu bebé, aprovechando los cambios de pañal, al menos, tres veces al día. Estos cuidados sirven para que tu bebé luzca un ombligo sano, y por qué no, también bonito cuando sea mayor.

Y, ¿para qué sirve el ombligo? Este resto del cordón umbilical, que en el interior del útero materno nutre de alimento al bebé desde la placenta, pierde sus funciones después del nacimiento cuando el bebé comienza una nueva forma de alimentación, por la boca, y su intestino empieza a funcionar. De modo que una vez que hemos nacido y el ombligo ha cicatrizado éste no sirve para nada, así de sencillo, aunque muchos se esfuercen en darle utilidad.

Rosa Mañas. Redactora de GuiaInfantil.com

Shantala paso a paso. Masaje terapéutico para bebés y niños

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