Las palabrotas de los niños

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"¿Qué has dicho?" Pregunta una madre disgustada al hijo que acaba de soltar una palabrota. ¿Será esta la mejor manera de reñir para evitar a que los hijos digan palabrotas? La independencia que van probando poco a poco los niños les induce a probar el límite de lo permitido. Decir tacos o palabrotas es un ejemplo de ello.

Una palabrota o un taco surgen normalmente cuando el niño descubre y utiliza el poder del lenguaje para expresarse. Cronológicamente podemos situar esta circunstancia entre los 3 y los 5 años de edad, cuando el niño va al "colegio de mayores". Es una etapa más por la que pasa algunos niños.

Cómo corregir a los niños cuando dicen palabrotas

Cuando los niños dicen palabrotas

Este verano, he vuelto a releer el libro de la psicóloga Rosa Jové, La crianza feliz, que también es autora de "Dormir sin lágrimas". En este manual, se recogen buenos consejos sobre qué podemos hacer los padres ante las palabrotas de nuestros hijos considerando, claro, que cada familia sitúe al niño en los límites que considera aceptable, ya que no a todos nos "ofenden" las mismas palabras. Algunas de sus recomendaciones son las siguientes:

1. Dar ejemplo. Si no quieres que tu hijo diga palabrotas, no las digas tú. Además, lo que se ha oído no puede reproducirse ni imitarse.

2. Evitar reír o sonreír ante cualquier palabrota. Por más graciosa que pueda resultar una expresión o alguna palabrota, reírse de ella es un error porque incita al niño a repetirla.

3. Explicar de forma sencilla y clara que estas palabras ofenden, molestan, que no son respetuosas y que sí se las dijeran a él, tampoco le gustaría que le trataran así.

4. Mantener la calma y no darle demasiada importancia ya que una actitud en exceso afectada por parte del adulto puede producir el efecto contrario. Que el niño sienta que los tacos no son la mejor forma de llamar la atención de sus padres. Lo mejor es reconducir esta etapa con naturalidad para que las palabrotas "pierdan su poder" y su efecto para el niño.

5. Ofrecer alternativas. Aportar otras palabras a un sentimiento o situación en la que se encuentra el niño. Cada familia puede adoptar las palabras de su entorno cultural y social que sean más oportunas. Enseñar a los niños, por ejemplo, que es mejor decir a su hermano que está disgustado porque le has roto el cochecito, que llamarle de "imbécil" o de "burro". Los padres pueden inventar alguna palabra nueva y divertida para sustituir a una de las ofensivas.

6. Ofrecer lecturas para incrementar el vocabulario del niño y hacerle descubrir nuevas palabras, expresiones, exclamaciones,…más divertidas.

Si la situación persiste, tal vez los padres deberíamos valorar otras causas, por ejemplo, si dan suficiente atención al niño o si están siendo demasiado rígidos con su educación. Y si desean saber más sobre el tema, te sugiero que leas este libro.

En La crianza feliz, de la editorial La Esfera, podéis, además, encontrar todo tipo de información sobre cómo cuidar y entender a vuestro hijo de 0 a 6 años: alimentación, el sueño, rabietas, lenguaje, conductas, y mucho más.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com

Educar en valores a los niños

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