Un fin de semana en pareja y sin hijos

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Dicen que después de la tempestad siempre llega la calma. Después de la espera, del nacimiento de los hijos y pasados algunos añitos, es normal que 'el polvo se asiente' en una casa.

Los primeros años de los hijos siempre exigen más atención, cuidado, pero a partir de los dos o tres añitos cuando ellos dan sus primeros pasitos hacia la autonomía, ya podemos 'respirar' más tranquilamente y dedicarnos más a la vida de pareja. ¿Qué tal un viajecito o un día libre sin hijos?

Viaje en pareja y sin hijos

Pareja en bosque

Hacer un viaje, una escapada, lo que sea, o simplemente tener un día libre sólo para la pareja es algo que se agradece un montón. Nos renuevan las fuerzas, los lazos, las pasiones, y todos los sentidos que, por algún motivo, se quedaron por el camino. Revivir placeres, dormir juntos hasta las diez de la mañana, desayunar plácidamente sin tener que preocuparse en preparar la papilla, hacer las cunas o camas, cambiar pañales, vestir a nuestras criaturas... esas actividades que hacemos mañana tras mañana, como si fuéramos robots.

El poder leer sin prisas en la cama, ir al cine o al museo para ver aquella exposición que llevas tiempo intentando encontrar un hueco para visitarla, sin que tus pequeños esté ahí, tirándote de la falda para atenderles... Preparar una comida especial en casa juntitos o comer en un restaurante a la luz de velas sin estar pendientes de que no caigan los vasos de cristal, escuchar vuestras músicas preferidas en lugar de las típicas canciones de los niños 'vamos de paseo, pí, pí, pí... en mi coche feo, pí, pí, pí...', todo el día.

Salir de paseo de brazos cruzados, charlar y contarnos cositas... sé que te suena a película de ficción, pero crea, eso es posible. Cuando puedas, sorprende a tu pareja y ¡daros a la fuga! Tus hijos os agradecerán cuando vuelvan. Importante: no dejaréis de ser padres.

El estar sin hijos un día o un fin de semana no tiene porque sentiros culpables o malos padres. No los estaréis abandonando. Estarán felices igualmente con sus abuelos, tíos, amigos, con personas en las que confiáis, y con ellas aprenderán experiencias nuevas.

Los hijos son y serán siempre nuestro tesoro más valorado, pero eso no significa que tengamos que vivir sólo y exclusivamente para ellos. Si la pareja no está feliz, los hijos lo sienten. Piensa en ello, pero no mucho. 

Viajar con los niños. Fotos de Estocolmo

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