Los cuentos estrechan lazos entre padres e hijos

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Desde que son pequeños leo cuentos a mis hijos. Transportarles al mundo de la fantasía y la imaginación siempre ha sido muy gratificante para mi y muy enriquecedor para ellos.

A través de las historias de los personajes de los cuentos, han surgido preguntas, conversaciones, situaciones similares de la vida real e incluso historias nuevas que yo misma he inventado con el mismo hilo conductor.

Los cuentos alimentan la imaginación de los niños

Los cuentos estrechan lazos

Así, por ejemplo, cuando estamos esperando en la sala de espera del pediatra o estamos en un atasco, mi hijo siempre me pide que le cuente una historia y yo me la invento. A veces, le pido que elija el personaje y a partir de ahí se me van ocurriendo situaciones que voy hilando una detrás de otra. Otras, hago versiones de cuentos que ya hemos leído y me encanta cuando me dice, que no, que eso no es así, porque se acuerda de la versión original. Entonces, le animo para que él también piense una situación alternativa que podría haber pasado en ese momento de la historia del cuento y nuestra imaginación va tejiendo una historia paralela, llena de anécdotas nuevas, siempre divertidas.

Entre versiones de cuentos y narraciones originales, a estas alturas, habré contado decenas de cuentos a mis niños. No hace falta tener la imaginación de la Sra. Rowling, la autora de Harry Potter, para alimentar la imaginación de los niños y pasarlo bien durante un rato todos los días. Tan sólo con el fomento de la lectura e incentivando el hábito de contar cuentos por las noches, todos los padres podemos ser unos excelentes narradores de historias que hagan felices a nuestros niños.

Cuentos para crecer y ser feliz en la infancia

Y así, llegará un día, en que ellos te dirán, hoy el cuento lo leo yo y podréis invertir los papeles. Estar al otro lado también es bonito, la lectura a trompicones de los primeros intentos, las pausas e interrupciones de cuando se acuerda de algo y los comentarios sobre los dibujos o las ilustraciones cobran más protagonismo que cuando lees tú y el cuento dura más, pero la experiencia resulta altamente enriquecedora cuando la rutina cambia.

Y es que contar un cuento es mucho más que leer o narrar. Es dedicar un rato especial a tu hijo todos días, es estar con él, es pensar con él, conversar con él, tener la oportunidad de crear un clima de confianza que se riega con el día a día, y que sienta las bases de una relación profunda. Los cuentos alimentan el roce y como dice el refrán, del roce nace el cariño y, aunque parece que entre padres e hijos, ese amor nace por sí sólo, en la práctica todos sabemos que si lo nutrimos germina.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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