¿Cómo pueden comer pepinos los niños con seguridad?

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Muchas madres españolas están alarmadas con el tema de los pepinos contaminados. Justo ahora que llega el verano en España y que podemos utilizarlos para ensaladas, gazpachos y cremas frías de verduras, que tanto nos gustan a todos, tanto a los niños como a los adultos, por resultar muy refrescantes y apetecibles a la hora de comer, el pepino y otras hortalizas como el tomate y la lechuga, están bajo sospecha por contaminación.

La responsable del brote infeccioso que ha surgido en Alemania es una cepa de la bacteria Escherichia coli (E. Coli). La E. Coli se encuentra en los intestinos de los animales y de los seres humanos, y generalmente resulta inofensiva, pero tiene algunas cepas que han desarrollado toxicidad y, por tanto, tienen la capacidad para provocar enfermedades. Esas cepas suelen estar en el aparato digestivo de los animales rumiantes, especialmente en el de las vacas y, por este motivo, la carne y la leche de vaca son los principales alimentos que pueden trasmitir la bacteria a los humanos.

Comer pepinos con seguridad

Entonces, ¿cómo ha podido llegar la bacteria a los pepinos?, te preguntarás. Pues a través de las heces de vacuno, que se utilizan como abono natural y orgánico para cultivar los vegetales en lugar de usar fertilizantes químicos. En general, la infección por E. Coli suele presentar síntomas gastrointestinales leves como inapetencia, vómitos o diarrea, que remiten al cabo de una semana con un tratamiento adecuado. Sin embargo, en este caso, el brote es bastante virulento y ha provocado ya 14 muertes en Alemania.

Lava siempre los alimentos crudos

Para prevenir enfermedades relacionadas con la contaminación de alimentos crudos, los expertos aseguran que es imprescindible lavar adecuadamente las verduras echando en un recipiente con agua unas gotas de lejía apta para la alimentación y sumergiéndolas durante 10 minutos. Sin embargo, debo advertirte que este producto desinfectante puede modificar el sabor y cambiar la textura de los alimentos, ya que los reblandece. No obstante, antes de manipular cualquier alimento lávate siempre las manos con agua y jabón y vuelve a hacerlo después trocear carne cruda, cambiar un pañal, sonarte la nariz o coger el teléfono. Lava a conciencia con agua y jabón, y unas gotas de lejía, la tabla de cortar, la encimera, el cuchillo y el fregadero. Para lavar las frutas y verduras, hazlo siempre primero bajo el chorro de agua, enteras y con piel para evitar que, al cortarlas, los gérmenes que están en el exterior pasen al interior. Las verduras de hoja pequeña y las hierbas aromáticas se limpian mejor en un colador y se lavan bajo el grifo dándoles vueltas. En cambio, en las de hoja grande como la lechuga, la escarola, las endivias y el repollo, hay que desechar primero las hojas exteriores antes de lavarlas hoja por hoja. Después, cuando estén cortadas y en el escurreverduras, hay que volver a pasarlas por agua. Y recuerda, las verduras que vienen listas para tomar en ensaladas también conviene lavarlas. Las frutas se deben lavar antes de pelarlas, lo mismo que los tomates y es preferible comerlas peladas. Las patatas deben cepillarse bajo el chorro de agua antes de pelarlas. Lo que nunca debes hacer es lavar frutas y verduras sumergiéndolas en agua directamente, pues parte de la suciedad se queda en el agua y pasa al alimento. Tampoco debes usar jabón de manos o lavavajillas, porque una pequeña parte de estos productos se queda en la fruta o en la verdura. También es fundamental cocinar bien la carne, sobre todo, la de vacuno. Marisol Nuevo.

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