Bótox, tatuajes, nombres raros... ¿qué hacen a los niños?

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Estoy convencida de que hay padres que desconocen sus derechos sobre los hijos. Según tengo entendido, la Convención de los Derechos de los niños dice que ningún padre debe realizar labores que pongan en peligro a la salud o a la dignidad de los hijos. Entonces me pregunto: ¿y qué hacen o piensan los padres que inyectan bótox o hacen un tatuaje a sus hijos pequeños? ¡Qué horror!

Ya es la segunda o tercera vez este año que me horrorizo con noticias de madres que inyectan bótox a sus hijas pequeñas con el propósito de convertirlas en una estrella o en un símbolo de la perfección en belleza. Esta semana investigan a una madre de San Francisco por inyectar bótox a su hija de ocho años. La obsesión de la madre por los concursos de belleza la llevó a tomar esta decisión. Ella dice que lo hizo también porque la niña se quejaba de tener arrugas.

Bótox en niñas

En un programa de televisión estadounidense, la madre, no ocultó su práctica. Es más, se mostró convencida de que hizo lo mejor para su hija, que otras madres también lo hacen y que se trata de un procedimiento seguro para la salud de la niña, a pesar de que la pequeña aseguró que le duele y llora cuando su madre le inyecta bótox. Sin embargo, lo más triste es cuando la niña afirma que se ve mucho más guapa y que lo único que no permite que le haga su madre es que depile sus piernas porque no pudo soportar el dolor. Los servicios sociales estadounidenses están investigando a la familia. Me pregunto dónde adquieren el bótox. La madre no quiso revelar su procedencia. Esta popular sustancia, conocida por toxina botulínica, muy común en los tratamientos de cirugía estética, está indicada sólo para adultos y sólo bajo la indicación médica en los casos de malformaciones. Los organizadores de los concursos de belleza, tan famosos en Estados Unidos, se defienden diciendo que los padres destuercen el propósito del concurso. Y pienso: ¡qué cara tienen! De un lado están los que "tiran el anzuelo" y del otro los que lo "muerden". Una práctica que tiene la única intención, en ambos lados, de conseguir y ganar dinero a cuesta de los pequeños. Sinceramente no sé qué es peor, si el daño o el matrato que hace la madre al cuerpo de su hija o el deterioro y el desgaste que está provocando a su autoestima. La misión de una madre es enseñar y motivar a su hija a quererse y aceptarse tal y como es, ¿no? Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com

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