El primer paseo del bebé en cochecito

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Todavía recuerdo a mi abuela diciéndome que a los bebés no se les debía sacar de casa hasta un mes después de su nacimiento. Antes era muy común escuchar que el bebé sólo debía salir al pediatra durante su primer mes de vida, pero hoy estas recomendaciones han cambiado y, si el tiempo es bueno y agradable, el bebé puede salir de paseo a partir de los siete o diez días de vida, aunque sólo sea por un periodo breve de tiempo.

El primer paseo del bebé en carrito

Bebé en sillita

El recién nacido corre muchos riesgos en su desarrollo y crecimiento, pero no por ello debemos encerrarle en una burbuja. En verano, es recomendable pasear con el bebé su cochecito o silla de paseo por lo menos media hora al día. Caminar con el recién nacido desencadena numerosos beneficios en la madre y en el bebé, que podrá ir adaptándose al clima.

Evita siempre las horas de calor fuerte y la exposición directa al sol. No salgas con tu bebé si llueve, hace frío o el viento es fuerte. Los horarios más favorables para el paseo se sitúan a media mañana y a media tarde, que es cuando suele hacer menos brisa y el sol es menos intenso.

Consejos para salir de paseo con tu bebé

Siempre que salgas, aunque el trayecto sea corto, conviene llevar en un bolso un cambio de ropa y pañal, su alimento y un neceser con todo lo que necesites para su higiene, así como un paquete de toallitas húmedas. En primavera y otoño, conviene llevar a mano también una manta y en verano un arrullo. La silla de paseo debe ser práctica y segura. Antes de salir, revisa los frenos y el sistema de plegado. Es importante que disponga de toldo, capota o sombrilla para proteger del sol a tu bebé, ya que su delicada piel es muy proclive a las quemaduras.

Y no te olvides de la protección solar, ya que durante el paseo la dirección de los rayos solares va cambiando. No obstante, los rayos de sol tenues y suaves ayudan al bebé a sintetizar la vitamina D que necesita para el buen funcionamiento de su organismo, contribuye a reforzar su sistema inmunológico y le ayuda abrir el apetito. Y a la hora de vestirle, abrigar adecuadamente al niño es fundamental. Vístele como tú te vistas y te sientas cómoda en función de la temperatura del día. No debe pasar frío ni calor.

Un exceso de ropa puede provocarle acaloramiento y exceso de sudoración. El sudor, cuando se queda frío, puede ser una causa directa de resfriado. Para comprobar su temperatura corporal, si notas que le suda la nuca es que está excesivamente abrigado y, por el contrario, si su nariz está fría es que está pasando frío.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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