¿Darías una dieta vegetariana a tu bebé?

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La alimentación de los bebés es un tema de preocupación para todos los padres. Estamos pendientes de que gane peso con regularidad y, por eso, le llevamos a pesar cada semana y en la misma báscula para que no haya altibajos de unos gramos.

Nos preocupa no poder alargar la lactancia materna al incorporarnos al trabajo y estamos pendientes de introducir en su dieta la alimentación complementaria en su momento justo, ni antes ni después, para que su desarrollo sea óptimo. Por eso, ante noticias como el caso de unos padres veganos que han dejado morir a su bebé de 11 meses por desnutrición, se me encoge el corazón.

¿Pueden los bebés llevar una dieta vegetariana?

La nutrición y alimentación del bebé

Mi experiencia en la vida me ha demostrado que los extremismos no traen consecuencias positivas. Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero en materia de nutrición los niños, por tener un organismo en desarrollo, son un punto y aparte.

Este matrimonio de veganos son vegetarianos rigoristas que no comen absolutamente nada que provenga de un animal. Según el reglamento vegano no comen ni carne, ni leche, ni pescado, ni huevos, ni miel. Así, según los médicos, la niña de once meses pesaba 5,7 kilos, cuando el peso medio de un niño de su edad es de 8. La pequeña se había alimentado hasta entonces sólo con la leche de su madre, que se nutría ateniéndose a las normas estrictas del veganismo y presentaba una falta de vitamina B12, que podría estar relacionada con la dieta de su madre.

Durante el primer año de vida, existen unos parámetros antropométricos que sirven para comprender por qué las necesidades nutritivas en esta etapa son proporcionalmente tan superiores a las de la persona adulta. En cuanto al peso, durante los primeros 12 meses, se triplica el peso del nacimiento.

La talla pasa de 45-50 cm al nacimento a 75-80 cm al año de vida, mientras que en el segundo año sólo aumenta unos 20-25 cm, y después entre 7 y 10 cm por año. El volumen del cerebro, durante los primeros cuatro meses, aumenta a razón de dos gramos al día. Y eso, sin mencionar la dentición, que comienza a partir de los cuatro meses de vida y que depende del desarrollo óseo. Por ello, es especialmente importante asegurar al bebé una alimentación suficiente y adecuada, con el triple objetivo de satisfacer sus necesidades nutritivas, prevenir y tratar diversas situaciones patológicas y crear unos buenos hábitos alimentarios.

Las pautas nutricionales para los niños están hoy en día marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Comité de Nutrición de la Academia Europea de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica (ESPGAN) y establecen un periodo lácteo hasta los seis meses, un periodo de transición en el que se van introduciendo otros alimentos con prudencia y de forma paulatina para no alterar el ritmo de maduración digestiva y renal, y un periodo de maduración digestiva que va a permitir que el niño haga comidas más abundantes y menos frecuentes. Marisol Nuevo.

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