Mamá, hoy el cuento lo leo yo

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Cuando los niños toman la iniciativa respecto a la lectura, los padres somos conscientes de que el trabajo realizado para aficionarles a los libros tiene su recompensa. Así, desde hace varias noches, disfruto de la lectura de las fábulas que antes leía yo y que ahora puedo escuchar a través de la voz de hijo.

Ahora disfruto de sus comentarios, de sus preguntas, de sus entonaciones misteriosas, de su interés por saber, incluso, si le estoy escuchando o me estoy quedando dormida. Ahora hemos invertido los papeles y estamos en lados opuestos descubriendo otras perspectivas de la lectura y la actividad ha adquirido tintes nuevos, cargándose de espontáneas novedades.

La afición de los niños por la lectura

Madre lee con su hija

Y es que aficionar a nuestros hijos a la lectura en medio de tanta tecnología es lo mejor que podemos hacer por ellos. A todos nos gusta, pero lo que parece claro es que no lo hacemos por falta de tiempo. Al menos eso es lo que ha revelado un reciente estudio sobre los hábitos lectores de los españoles. Los madrileños son quienes más leen y, precisamente, lo hacen en el transporte público durante los desplazamientos diarios al trabajo, en los que la mayoría de los usuarios invierte una media de 45 minutos por trayecto.

El tren, el metro o el autobús son ahora los escenarios preferidos por los lectores, que han sustituido el sillón de casa y la biblioteca por el transporte público como lugares preferidos de lectura. De este modo, los madrileños leen un 2,3 por ciento más que el resto de los españoles y mi esperanza es que los niños hereden esta afición animados por el ejemplo de sus padres.

Predicar con el ejemplo es uno de los mejores recursos educativos para influir positivamente en los niños. Mediante la imitación, los niños pueden despertar su interés por la lectura porque un lector no nace, se hace. Es un error esperar a que los niños sepan leer para que tengan contacto con los libros. Familiarizarles con ellos desde que son bebés les aporta innumerables beneficios como convertir las ideas en palabras para enriquecer su vocabulario, fomentar la imaginación para navegar entre la fantasía y la realidad, bucear en el mundo emocional de los personajes para fomentar su empatía y aprender a relacionarse mejor socialmente.

Hoy en día, el interés de los niños por la lectura ha experimentado un crecimiento sorprendente, que las editoriales han sabido aprovechar mejorando la variedad de temas por edades y la calidad de las ilustraciones, para hacer del libro infantil un recurso irresistible de educación y entretenimiento a partes iguales. 

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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