El apoyo a las madres: una rentable inversión

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¿Por qué las mujeres tenemos la capacidad de transformarnos en función del medio o del ambiente en el que nos encontremos? Tan pronto somos 'la hija de', como 'la mujer de', y también como no, 'la madre de'. Así nos hemos descubierto todas en algún momento de nuestra vida, adoptando el importante papel de 'segunda de'.

Estaba ya acostumbrada a que me dijeran tu eres "la hija de", ¿verdad? Sí, claro. ¡Te pareces tanto a él! Poco después, cuando traspasé el umbral de la casa familiar en el que había desempeñado el rol de hija, deseaba tanto convertirme en pareja para pilotar el timón de mi hogar, tomar decisiones y tener voz y voto en todo lo concerniente a mi familia y a mis hijos, que no me di cuenta de que me estaba metiendo en otro fango. Aunque, en la mayoría de las ocasiones he sido el capitán de mi barco, también me he encontrado con la otra cara de la moneda, la que me convirtió en "la mujer de" cuando debía decir quién era al hablar por teléfono o al recoger el pedido de la tienda.

Dia Internacional de la Mujer

Pero, sin duda, lo que más me impactó fue ser "la madre de". Así fue como me reconocieron por primera vez los amiguitos de mi hijo en el patio de la escuela infantil y como me identifico yo misma cuando me descubro llamando al colegio para justificar una falta de asistencia. A veces, ni siquiera me hace falta decir mi nombre, sólo es necesario explicar que eres "la madre de, la mujer de, o la hija de" para que tu interlocutor, al otro lado de la línea telefónica, sepa exactamente quién eres, lo que representa tu figura y te demuestre la poca importancia que tiene tu nombre para transmitir cualquier tipo de mensaje relacionado con tu familia. En algunos países, las mujeres llegan incluso a perder su apellido de soltera al casarse y, en ciertas culturas, pierden hasta su identidad. Y, sin embargo, seguimos multiplicando nuestra existencia camaleónica en la vida cotidiana como madres, esposas, trabajadoras, amas de casa y, por las múltiples actividades que desempeñamos en nuestra sociedad. Hace falta inteligencia para desempeñar tantos roles simultáneamente, hacer tantas cosas juntas y, además, hacerlas bien. Una vez escuché decir una frase de la sabiduría popular, que parece sacada de una de las pinceladas de realismo de Antonio López en uno de sus cuadros: cuando se educa a una mujer, se educa a una familia, mientras que cuando se educa a un hombre, se educa a un individuo. Felicidades a todas "las hijas de, madres de y mujeres de", féminas luchadoras, que han batallado para cambiar las leyes, tener derechos y mantener a sus familias. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, es importante que todos nos demos cuenta que apoyar a la mujer es una inversión de alta rentabilidad. Marisol Nuevo.

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