Las alergias alimentarias infantiles ya se curan

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Una semana antes de incorporarse de nuevo al trabajo, mi cuñada empezó a retirarle el pecho a mi sobrina y a intentar que la niña le cogiera el gusto a la tetina. Era importante que su hija encontrara otro modo de alimentarse mientras ella estaba fuera de casa. Al principio, el objetivo fue misión imposible, la niña era muy lista y no aceptaba aquella nueva forma de alimentación.

Sustituir el pecho por el biberón es toda una aventura para las mamás y sus bebés cuando deben esforzarse por conciliar vida familiar y laboral. Pero pasar del pezón a la tetina no fue lo peor en este caso. La sustitución de la leche materna por la de fórmula no le sentó bien a la niña. A los pocos días, su pediatra diagnosticó que tenía alergia a las proteínas de la leche de vaca.

La alergia a los alimentos de los niños tiene solución

Bebe toma bibe

La extracción y congelación de su propia leche fue el primer paso, después empezó a comprar un tipo de leche de fórmula especial, y al cumplir el año, y probar el huevo, vuelta a empezar. La alergia a la leche y al huevo supuso una transformación en los hábitos alimentarios no solo de la niña, sino también de la familia en general, ya que sólo con tocar una cuchara impregnada con leche o huevo, aparecía la reacción en esa zona de la piel de la mano expuesta.

En busca de soluciones, esta mamá y su hija tuvieron la suerte de formar parte de un programa, todavía novedoso, de inducción oral específica a la tolerancia de alimentos. Mediante la ingestión de cantidades mínimas y de forma progresivamente creciente del alimento causante de la alergia, la niña consiguió superar su alergia alimentaria a la leche y al huevo. El tratamiento se realiza de manera individualizada, hasta alcanzar una ración normal para la edad, lo que permite evitar reacciones adversas. Desde entonces mi sobrina tolera ambos alimentos y esto le ha permitido llevar una vida normal sin restricciones ni reacciones graves.

Este tratamiento está consiguiendo resultados positivos en el 90 por ciento de los niños tratados y, desde hace unos pocos años, se viene aplicando en un número creciente de centros hospitalarios españoles. Actualmente, entre el 2 y el 10 por ciento de la población infantil sufre algún tipo de alergia alimentaria y los expertos aseguran que está en aumento.

Las más habituales, por orden de frecuencia, son al huevo, al pescado y a la leche de vaca. Y aunque la historia natural es favorable, con tendencia a la curación, en algunos niños con alergia a alimentos difíciles de evitar como la leche y el huevo, la alergia puede persistir hasta los 4 o 5 años de edad o incluso ser persistente y durar toda la vida. Los especialistas alertan de que, en muchos casos, las alergias pueden derivar en reacciones más graves, llegando a ser mortales, algo que puede ocurrir tras la exposición a una sustancia a la que el niño es alérgico.

Enhorabuena a la ciencia que, una vez más, ha conseguido un método curativo que permite a los niños llevar una vida normal y a los padres vivir tranquilos, sin sobresaltos por una posible reacción anafiláctica, que puede poner en peligro la vida de su hijo.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com

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