Consejos para organizar el verano de los niños

Cómo organizar el veraneo de los niños tras el curso escolar

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Cada fin de curso vuelven los quebraderos de cabeza para compatibilizar los horarios de trabajo con las vacaciones de los hijos. ¿Qué pueden hacer con tanto tiempo libre?

Te damos algunas ideas para mantener ocupados a los niños y hacer más llevaderas sus largas vacaciones.

Consejos para organizar el veraneo de los niños

Vacaciones de los niños

Mientras muchos niños juegan y se van con sus padres a disfrutar de la piscina todas las tardes, a otros muchos les toca ir a la academia. Cuando los padres trabajan, el tiempo libre de los niños suele organizarse en clases extraescolares. Para algunos niños, al principio esto puede suponer un drama, porque les cuesta entender dónde está la justicia cuando los demás se divierten y a ellos les toca ir a escuelas porque sus padres tienen que ir a trabajar. Sin embargo, suelen terminar aprendiendo a valorar todos aquellos conocimientos adquiridos y a pasárselo bien. Aquí tienes unas cuantas ideas para organizar el verano:

1. Los abuelos: Muchas familias cuentan con la ayuda de los abuelos, quienes se encargan de cuidar a los más pequeños. Pero, aunque es una manera de construir bonitas relaciones intergeneracionales y ampliar el núcleo familiar, los abuelos también necesitarán su tiempo libre por lo que podemos buscar otras alternativas para combinar y gestionar el tiempo de nuestros hijos. 

2. Campamentos de verano: Una de las posibilidades más demandadas son los campamentos de verano. Ofrecen una gran variedad de actividades, urbanas o en la naturaleza, a través de las cuales los chicos comparten aventuras y construyen relaciones de amistad con otros de su edad. La mayoría descubren deportes o aficiones que nunca habían probado y aprenden valores como el compañerismo, la solidaridad o la autoestima. Las habilidades sociales se ven reforzadas y es una buena manera de que tanto padres como hijos cambien sus rutinas diarias y carguen las pilas.

3. Academias de idiomas: Otra alternativa son las academias de idiomas que ofrecen diferentes metodologías para que el aprendizaje no sea meramente superficial, si no que el idioma pueda integrarse más profundamente. Lo importante es que nuestro hijo se divierta a la par que aprende ya que la relajación frente al estudio favorece la apertura de los canales cognitivos, según expone una de las teorías sobre el aprendizaje infantil. La facilidad que tiene nuestro cerebro de crear una red que interprete y procese la información que le llega va a depender de cómo se plantee el aprendizaje. Por ejemplo, algunas de las pautas que pueden favorecer son la autosuficiencia, la inteligencia emocional, los ambientes no catalogados como de “estudio” u “obligaciones” y la observación.

4. Buscar momentos de descanso: Además, no podemos olvidarnos del descanso, conciliar el ocio con los deberes y, muy importante, desarrollar y potenciar las fortalezas que están ocultas. Proponer escribir su libro de aventuras durante el verano puede ser una forma de estimular la lectura y la escritura de una manera eficaz y divertida. 

Aprovechar el verano en familia

Como padres, no olvidemos aprovechar los meses de verano para introducir valores que el resto del año nos cuesta más educar como el concepto de la responsabilidad. Para mí, la responsabilidad significa la habilidad para aprender cosas a las que dar respuestas, crecer valorando las opciones y analizando las consecuencias desde los valores que les enseñamos en casa.

Y no olvidemos darles voz. Aunque sean los pequeños de la casa, introducirlos en las conversaciones, dejarles opinar y ayudarles a construir algo en común, hará que no sientan que sólo buscamos tenerlos ocupados todo el día. Disfrutemos del tiempo libre juntos y aprovechemos que en vacaciones es mucho más fácil aprender lo que no se aprende en el cole: la vida. 

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