12 claves para saber si tu hijo necesita gafas

Cómo saber si el niño tiene un problema de visión

  • compartidos

Se estima que los trastornos de refracción y agudeza visual (miopía, hipermetropía, astigmatismo) afectan a uno de cada cinco niños en edad escolar. Tu hijo puede ser uno de ellos.

¿Cómo puedes saber si tu hijo necesita gafas? En Guiainfantil.com te damos doce pistas para descubrirlo:

Cómo saber si tu hijo necesita gafas

¿Necesita mi hijo gafas?

1- El profesor del colegio te lo ha sugerido. Es todo un clásico. Muchas veces son los educadores los primeros que se aperciben de la cuestión, en especial si el niño se ubica en las últimas filas de clase. Desde allí, abiertamente, reconoce que “ve borroso”.

2 - Prefiere sentarse en las filas delanteras. La timidez natural de casi todos los niños hacia su profesor hace que éstos rehúyan las primeras filas. Si prefieren sentarse delante, puede ser que no vean bien. 

3 - Se acerca mucho al papel. Lo hacen para enfocar más fácilmente.

4 - Parpadea o guiña los ojos en exceso. Este hecho es inespecífico, y lo podemos encontrar también en otros procesos, como los tics

5 - Signo de los “ojos entornados”. Los ojos entornados evidencia que se está forzando la vista.

6 - Se marea mientras lee. También se debe al esfuerzo de acomodación visual.

7- Picor de ojos. Estos niños tienden a frotarse los ojos, en especial al final del día, o de las horas lectivas.

8 - Se queja repetidamente de dolor de cabeza a la salida del colegio.

9 - Enrojecimiento ocular. Si hay un esfuerzo de por medio, el riego sanguíneo de los ojos aumenta. De ahí que podamos apreciar los capilares de la zona blanca del ojo (conjuntiva) cargados de sangre.

10 - Pierde el hilo de la lectura, al saltarse letras, palabras o frases. También le puede pasar al escribir. En ocasiones, este hecho es atribuido erróneamente a un trastorno por déficit de atención.

11 - Cambio en las preferencias de juego. Algunos niños con problemas visuales dejan de jugar al fútbol, porque ven mal la pelota; otros, al contrario, pasan de ser lectores empedernidos a mostrar un gran interés por los juegos al aire libre (lo que les ocurre es que ven mal, y los libros pasan a incomodarles).

12 - Inclina la cabeza hacia un lado al leer y escribir. Este hecho aparece cuando hay una clara diferencia de agudeza visual entre ambos ojos.

Si en tu hijo se dan varias de estas “pistas de sospecha”, debes acudir a tu pediatra de cabecera. Él te puede confirmar si estás en lo cierto.

VIDEO

  • Educación

  • Embarazo y parto

  • Bebés

  • Recetas

  • Alimentación

  • Salud