Tratamiento de la hipertensión arterial en los niños

Qué hacer cuando un niño tiene hipertensión o la tensión alta

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Que un niño tenga hipertensión no significa que vaya a desencadenar de forma inminente problemas que pongan en peligro su vida. Es joven y tiene toda la vida por delante. Así que habrá que ponerse manos a la obra para evitar que ese molesto factor de riesgo cardiovascular llamado hipertensión arterial (HTA) deje de perseguir a nuestro hijo.

4 medidas para frenar la hipertensión infantil

Tratamiento de la hipertensión infantil

Y lo primero que nos van a recomendar, mientras buscamos la causa de la HTA, es lo más difícil: las medidas no farmacológicas. Porque lo de tomarse una pastillita y ya está, es lo fácil. Pero tenemos toda una vida por delante, y habrá que corregir primero algunos hábitos que ya imaginábamos que eran cualquier cosa, menos saludables. Estas medidas son fundamentalmente cuatro:

1. Pérdida de peso. Está demostrado que la obesidad tiene una relación directa con la HTA en niños. También que la pérdida de peso conlleva una mejoría en el control de la presión arterial en niños y adolescentes hipertensos,  independientemente de otros factores. Así que, de forma reglada, si estamos pasados de peso hay que bajar algunos kilos. Digo de forma reglada, porque eso de las dietas radicales tipo Dunkan o similares, nunca en niños. Siempre dietas prescritas por su pediatra o especialista en endocrinología infantil.

2. Ejercicio físico. La realización de ejercicio aeróbico mantenido se asocia con mejoría en el control de la presión arterial en niños y adolescentes con HTA esencial. Como planteamiento general, se deben fomentar las actividades en grupo y al aire libre en los colegios y combatir el sedentarismo (tiempo frente a la televisión, ordenador o videojuegos). Así que, si tu hijo es uno de esos que no pueden despegar la vista del smartphone o tablet, al menos bájale una aplicación que le anime a hacer ejercicio.

3. Modificaciones dietéticas. Hay que seguir una dieta sana y variada, rica en frutas, verduras y cereales y, sobre todo, reduciendo la ingesta de sal. Lo de la sal en el mundo es un problema derivado de no sazonar bien los alimentos a lo largo de muchos años y en determinadas culturas. Se trata de un potenciador del sabor, pero a dosis elevadas lo que hace es cambiar el gusto de los platos, y al final todo sabe salado. Hay familias enteras que no conocen el verdadero sabor de los alimentos. Es el momento de cambiar y reeducar el paladar. De eliminar el salero de la mesa. De demostrar al mundo que somos tan salados que no necesitamos ni una pizca más de cloruro sódico en nuestro cuerpo. Además se recomienda evitar el consumo excesivo de azúcares refinados, refrescos y grasas saturadas, es decir bollos, chucherías y pan con salsas. No te hagas el sorprendido que en esto ya sabías que te estabas pasando…

4. Reducción del estrés. ¿Eres un niño? ¿Entonces por qué estás estresado? Hemos olvidado que la infancia está para disfrutarla así que, por un momento, enterremos exámenes y competiciones. Vamos a darle al 'pause' cinco minutos y a replantear cómo queremos recordar los mejores años de nuestra vida. ¿S tu hijo le relaja esto o aquello? Que lo haga. Que monte en bici. Que toque un instrumento musical. Que escriba. Sentirnos a gusto también ha demostrado mejorar los niveles de presión arterial. Pero no vale hacer trampas. No sirve que tu hijo venga a decir que como más a gusto se siente es viendo la tele, jugando con la Play y comiendo palmeras de chocolate. Eso no vale.

El siguiente escalón es el farmacológico. Y sí, hay medicamentos que ayudan a controlar la HTA, pero eso ya es cosa del pediatra, nefrólogo o cardiólogo infantil. Y recuerda siempre que, si tu hijo no cumple las medidas no farmacológicas, el antihipertensivo solo poco puede hacer.

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