Trastornos del sueño del bebé

¿Cómo resolver los problemas de sueño de un bebé de menos de un año?

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Las causas más frecuentes del trastorno del sueño infantil son, en la mayoría de los casos, (en torno al 98 por ciento), los malos hábitos establecidos. No son niños que padezcan una enfermedad, ni tienen problemas psicológicos, si no que no les hemos dejado que aprendan a dormir solos.

Si estamos con ellos hasta que se queden dormidos, es habitual que si se despiertan extrañen al adulto y le llamen, y que no quieran quedarse solos hasta que se duerman. Éste es un hábito que tienen que aprender, y para el que están preparados desde antes de lo que nos imaginamos.

¿Cómo resolver los problemas de sueño de un bebé de menos de un año?

Bebé niña duerme

Las pesadillas, muchas veces, vienen provocados por alguna película que han podido ver, una historia que les han contado, el miedo a que venga un monstruo o un ladrón… Es muy habitual que los niños pasen por fases de miedo, pero en estos casos al permitir que el niño duerma con el adulto, sin quererlo estamos reforzando ese miedo, pues la ganancia secundaria del niño que duerme en la cama con papá y mamá hace que el miedo se enquiste y no desaparezca. De todas formas, en ocasiones, el miedo del niño es de tal intensidad que se hace necesario entrenarle en estrategias de autocontrol y relajación para poder superarlo.

El ritmo biológico del recién nacido se repite cada 3 ó 4 horas, y a partir del tercer o cuarto mes de vida los bebés empiezan a hacer cambios en su ritmo biológico para abandonar progresivamente estos ciclos de 3-4 horas al ritmo biológico del adulto (24 horas). Para que el bebé pueda ajustar ese reloj biológico necesita unos estímulos externos, que serán precisamente los que los padres tendrán que aprender a manejar. Estos son: luz-oscuridad, ruido-silencio. Es por eso que, cuando los bebés duermen durante el día, no debemos hacer nada por mitigar el ruido de la habitación, es bueno que dejemos que entre la luz solar. Sin embargo, por la noche es aconsejable acostarle en la cunita sin luz y sin ruidos, y procurando que esté lo más cómodo posible, con el pañal cambiado, los gases expulsados… Esto es fundamental para que puedan distinguir entre sueño y vigilia.

Nos ayudará establecer una rutina, con horarios establecidos para la comida, el baño y la hora de irse a la cama. El baño antes de dormir  ayudará a relajar al niño. Pero también es fundamental enseñar a los bebés, desde pequeños, a adquirir unos correctos hábitos de sueño. Permitirles que se duerman ellos solos en su cunita, donde pueden tener un muñeco, el chupete…, les ayudará a asociar que ha llegado el momento de dormir… pero, el adulto no debe quedarse cantándole o meciéndole hasta que se quede dormido. 

Para favorecer este aprendizaje, debemos establecer una rutina y hacer todos los días lo mismo y, sobre todo, los adultos deben estar muy tranquilos para que sean capaces de transmitir seguridad y tranquilidad al niño. Si estamos inseguros, se lo trasmitimos al niño, quien por supuesto lo nota, se inquieta y eso le dificulta conciliar el sueño. Los adultos deben de transmitir seguridad al niño, para que entienda que quedarse solo es normal y que no le va a pasar nada. Si nos vamos con dudas o con sentimiento de culpabilidad por dejarlo solo, el niño se dará cuenta, se pondrá nervioso y le costará mucho más dormirse.

A partir del medio año de vida, los niños son capaces de dormirse solos, a oscuras en su cuarto, y dormir toda la noche de un tirón, lo que ocurre, muchas veces, es que no les hemos dejado la oportunidad de que aprendan a dormirse solos. Si les enseñamos hábitos correctos, conseguiremos prevenir en gran parte los problemas de sueño en el niño.

Los niños, que a los 5 años no han superado los problemas de sueño, tienen más posibilidades de padecerlos a lo largo de su vida, que otros que duerman bien, por lo que debemos estar atentos, para atajarlos cuanto antes, ya que además, en estas edades son más fáciles de solucionar.

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