Cómo ayudar a los niños con pesadillas

Por qué tienen los niños pesadillas y cómo podemos ayudarles

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Casi todos los niños han tenido, tienen o tendrán pesadillas en algún momento de sus vidas. Las pesadillas, esos malos sueños que asustan y despiertan a nuestros hijos en mitad de la noche son normales, frecuentes y muy comunes en la infancia.

Nosotros, los padres, podemos hacer mucho para ayudar a nuestros hijos a reducirlas siguiendo unas sencillas pautas que te contamos seguidamente.

 Por qué tienen los niños pesadillas

Niño en la cama con pesadillas

Las pesadillas son normales entre los 3 y 6 años (pueden aparecer antes y seguir hasta más allá de los 7 u 8 años), pero lo más 'normal' es que se den en esta franja de edad. Entre un 10 y un 50% de niños entre 3 y 6 años sufre pesadillas.

Los malos sueños o pesadillas se deben a diferentes factores, algunos eventos o sucesos diarios pueden originar las pesadillas de nuestros niños como por ejemplo:

Un mal día en el cole.

Un día en el que hemos reñido en exceso al niño.

Los celos por el nacimiento de un hermano.

- Un cambio de domicilio o colegio. 

Qué hacer y cómo ayudar a nuestros hijos a dormir tranquilos sin pesadillas

1. Estrategias diurnas contra las pesadillas: 

- En primer lugar y durante el día debemos asegurarnos, o como mínimo intentar, que nuestros niños vivan tranquilos, lejos del estrés que nos acompaña a diario. Procuremos no sobrecargar su agenda diaria con actividades extraescolares y mirar de pasar un tiempo con ellos de forma relajada y sosegada.

- Animar a que dibujen y jueguen. El dibujo y el juego son medios de expresión mediante los cuales los niños elaboran y expresan sus fantasías y conflictos. Con el juego y el dibujo dan salida a una parte de sus emociones que de otro modo podrían dar lugar a malos sueños.

- Evitar que vean películas y escenas de miedo.

2. Estrategias nocturnas, pautas y rituales antes de dormir: 

- Por la noche, cuando se acuesten deben hacerlo sin miedo y para ello puede ayudar acompañar un rato al niño en su habitación mientras se relaja antes de conciliar el sueño. Es aconsejable permitir que duerman con sus peluches o muñecos preferidos, además podemos dejar una luz tenue, la puerta entreabierta, cosa que también les tranquiliza mucho y les ayuda a dormir.

- Aprovechemos la ocasión para contarles un cuento, cantarles, hablar sobre cosas agradables que han sucedido a lo largo del día y decirnos lo mucho que nos queremos. De este modo el niño se duerme sintiéndose protegido en un entorno seguro y de confianza, lo que reduce en gran medida la frecuencia de las pesadillas y la intensidad de las mismas.

- Cuando se despiertan tras una pesadilla, también les podemos ayudar a darles un final a las escenas de terror que han vivido en el sueño. Así que una solución a las pesadillas recurrentes es sentarse con nuestro hijo un momento y dar un final creíble, que acabe bien y que él también acepte. 

Cuándo preocuparse y pedir ayuda

Si las pesadillas se están volviendo muy frecuentes e intensas, impidiendo que la familia descanse adecuadamente y provocando a su vez un cambio en el comportamiento del niño, deberíamos consultar con un profesional de la psicología infantil, ya que es probable que nuestro hijo esté respondiendo de este modo a un conflicto emocional importante.

Juegos para niños con cajas de cartón recicladas

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